- NOV. 01, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Aunque esta columna no se dedica al análisis de la publicidad, sí es necesario tomar nota de lo que sucede con los spots comerciales.
Una de esas tendencias es utilizar las imágenes de niños para todo: Niños para vender carros. Niños para vender casas. Niños para promocionar servicios bancarios. Para comida chatarra o alimentos de toda clase. Niños para viajes, celulares, medicamentos, productos de consumo masivo. Niños hasta para vender la imagen de los políticos y también del Gobierno. Aguántese las tandas comerciales en una tarde y verá cómo desfilan los niños por todo lado.
Al parecer, en la cabeza de muchos publicistas se piensa que al tener una imagen inocente los adultos bajan sus defensas anticonsumo y comenzarán a ser penetrados por los reclamos publicitarios de tal o cual producto. ¿Tienen razón? A mí me causa espanto ver cómo utilizan niños para todo.
Y si no funciona, siempre habrá cómo usar la otra imagen favorita de muchos creativos de publicidad: la mujer. Mujeres para vender cervezas. Para incentivar el consumo de licores. Para promocionar colchones. Para alimentos light. Mujeres para venderle a los jóvenes cualquier objeto.
Hace algunos años una de las banderas de los movimientos feministas era la lucha contra la “mujer-objeto” de la publicidad. Ahora todos somos objetos, así que nadie se queja más.
Triste mundo...