Jueves 25 de octubre del 2007 Cartas al Director

Después de que nos botaron, se quejan

Península con poca afluencia turística

Hace ya unos días los guayaquileños pudimos ser testigos por medio de la televisión, cómo nuestra bandera era utilizada por un grupo de  peninsulares como algo que no valiera, limpiándose con ella ciertas partes del cuerpo y luego quemándola.

A todo guayaquileño de corazón, que siente pasión y amor por la ciudad en donde nació y creció, dicho acto resultó realmente indignante. Todos deberíamos sentirnos ofendidos porque nuestra bandera es digna de respeto.

Y aclaro, hay unos cuantos por ahí que creen que esto que se hizo con el lábaro patrio no es para tanto, pues sí es para tanto, porque nuestra ciudad es como nuestra madre y es deber de todo guayaquileño exigir respeto para ella.

Esto no se trata de partidocracias, o pelucones, o dueños del país, esto es una cuestión  de honor, que solo la gente honorable puede entender.

Aquellos que cometieron dicho acto deben pagar las consecuencias, porque si permitimos que se ofenda a nuestra ciudad y no hacemos algo o exigimos respeto, Guayaquil se convertirá en víctima de cualquier abuso. A partir de ahora no gastaré dinero en la Península.

Dividieron nuestra provincia olvidando que lo que llegaron a tener y ser, se lo deben en gran parte a Guayaquil. Dieron muestras de ingratitud al renegar de los guayaquileños y humillar a nuestra querida bandera, por lo tanto, yo exploraré nuevos sitios en los cuales estoy segura seremos bienvenidos. Ahora lo más irónico de todo es ver cómo los alcaldes de dichos cantones nos piden a los guayaquileños evitar confrontaciones, cuando fueron ellos los líderes de dicha confrontación. Qué pena que “tal vez ahora” se están dando cuenta del error que cometieron al alejarse de nosotros.

Mariela Carolina Yerovi Jiménez,
Guayaquil

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