Dos atentados en Santa Cruz, contra el embajador de Venezuela y los médicos cubanos.
Dos tacos de dinamita explotaron ayer cerca al Consulado de Venezuela y a una residencia de médicos cubanos sin causar daños personales, en actos calificados de terroristas por el gobierno de Evo Morales y de autoatentados por opositores.
En tanto, los prefectos de cinco regiones (Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Cochabamba) pidieron al gobierno que retire de Bolivia “todas las fuerzas militares extranjeras” que están “interviniendo” en asuntos internos del país, a lo que manifestaron “su repudio”.
Santa Cruz, a unos 1.000 kilómetros al este de La Paz, es el bastión de líderes civiles y políticos opositores al gobierno del presidente socialista Evo Morales, uno de los principales aliados en la región del mandatario venezolano, el socialista Hugo Chávez.
El ministro del Interior, Alfredo Rada, mencionó que “desconocidos lanzaron los artefactos desde vehículos en movimiento”, sin que hasta el momento se haya logrado identificar a los responsables. Los atentados revisten “caracteres terroristas”, deploró.
La televisión mostró imágenes del tejado de una vivienda vecina a la legación venezolana con evidentes destrozos.
Casi a la misma hora otro explosivo de bajo poder detonó frente a la casa donde se aloja personal médico y administrativo de la Embajada de Cuba.
Cuba apoya en Bolivia con cerca de 2.000 médicos de la Misión Milagro, con operaciones oftalmológicas gratuitas; impulsa con logística una campaña de alfabetización financiada por Caracas, mientras que Venezuela tiene acuerdos con La Paz por alrededor de 700 millones de dólares para la industrialización del gas natural y la exploración gasífera y petrolera en esta nación, así como un amplio plan de cooperación militar.
Los hechos siguen a días de tensión en Santa Cruz tras la toma por militares y policías, el pasado jueves, del aeropuerto de Viru Viru para destituir a personal de una unidad del control. El aeropuerto fue retomado el viernes por manifestantes que reclaman la autonomía político-administrativa cruceña.
Después de la retoma, Rubén Costas, gobernador derechista de Santa Cruz –la región más rica y poderosa de Bolivia– llamó “macaco mayor” al presidente Chávez, por su supuesta injerencia en la política boliviana.
Costas denunció que durante el despliegue militar del viernes, coincidentemente, aterrizó en Viru Viru un avión militar con soldados venezolanos.
En respuesta, el gobierno acusó a Costas de xenófobo.
El embajador de Cuba, Rafael Dauzá, dijo a la cadena radial estatal Patria Nueva que el ataque a la residencia de médicos caribeños en Santa Cruz fue el segundo de su tipo en 45 días.
“Hace aproximadamente un mes y medio se produjo un atentado similar con el lanzamiento de una granada lacrimógena contra otra casa donde habitan médicos cubanos”, declaró Dauza.
En Caracas, en declaraciones a la cadena Venezolana de Televisión, el canciller Nicolás Maduro responsabilizó de los hechos a la “oligarquía boliviana (...) heredera de las peores tradiciones del racismo”.
Maduro recordó que Chávez había advertido la semana pasada que ante supuestos intentos de derrocar a Evo Morales, el gobierno venezolano no se quedaría de brazos cruzados, y afirmó que ese compromiso “es mayor tras los atentados”.
Ayer, cinco prefectos de derecha exigieron la salida de Bolivia de militares extranjeros que supuestamente intervienen en “asuntos internos” del país.
La declaración está firmada por los prefectos, gobernadores elegidos por voto: Rubén Costas (Santa Cruz), Mario Cossío (Tarija), Eduardo Suárez (Beni), Leopoldo Fernández (Pando) y Manfred Reyes Villa (Cochabamba).
La demanda coincidió con las denuncias de una supuesta participación de uniformados venezolanos en la toma del aeropuerto de Viru Viru. El gobierno explicó, apoyado en imágenes de televisión, que la aeronave venezolana aterrizó para recoger a becarios bolivianos y que no intervino en la toma.