El Ministerio de Salud, los colegios de Médicos, las instituciones de salud del IESS, y otras, deben coordinar esfuerzos para la actualización de todos los médicos del país con el objeto de otorgar en forma correcta el “certificado médico de defunción”, dentro del informe estadístico del INEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), para que los familiares de los fallecidos en clínicas privadas, hospitales públicos, o en entidades como el Hospital del Seguro Social, no debamos repetir hasta tres veces la visita al médico que firmó y redactó el certificado, porque los errores en el reporte impiden que el difunto sea trasladado a su última morada.
De acuerdo a testimonios de empleados de la Dirección Provincial de Salud del Guayas, se dictan esos seminarios sobre la “clasificación internacional de enfermedades” según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), a todos los médicos en el ciclo de la práctica rural; pero hay doctores ya incorporados antes de hacer la rural, o que no asistieron a esos seminarios, que cometen errores de redacción en la elaboración de dichos certificados.
No se pueden iniciar los trámites para una exhumación, una inhumación y la inscripción de un fallecimiento en el Registro Civil, hasta que el médico no redacte en forma correcta el certificado de defunción. Las autoridades de salud lo impiden, y los perjudicados somos los familiares de esas personas muertas. Entre las futuras reformas a las instituciones educativas, como las facultades de medicina del país, debe considerarse esta formación elemental que complementa la correcta formación académica de los galenos. El Ecuador no puede avanzar fuera de las organizaciones mundiales de salud, porque es suscriptor de los convenios internacionales que deben respetarse; que no olviden esto los médicos del país.
Fernando Quiroz Aguilar,
abogado, Guayaquil