- OCT. 15, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Las dietas relámpago no solo que acentúan un mal hábito alimentario, provocan inestabilidad y baja salud emocional, sino que vuelven lento el metabolismo.
El metabolismo es un ente muy complejo en el organismo. Para entenderlo mejor pensemos en lo siguiente: es el ente que regula cuántas calorías gasta una persona en un día.
Hay gente con metabolismos elevados que gastan 3.000 calorías por día, mientras hay otros enlentecidos que gastan 400. La relación entre comida y metabolismo es muy simple: si el nuestro es lento y gasta poco, tendremos que comer poco para no ganar peso. Si es rápido y gasta mucho, podemos consumir más tranquilamente.
El asunto de las dietas relámpago es que ofrecen muy pocas calorías al día (aproximadamente 500). Estas dietas, cuando son seguidas, le envían un mensaje muy claro al metabolismo. Le dicen: estoy consumiendo tan pocas calorías, que mejor empiezas a gastar muy pocas también.
El cuerpo, al notar pocas calorías en la dieta, no tiene más remedio que gastar menos. Como resultado, la persona ya no pierde peso y tiene un metabolismo enlentecido que no le permitirá comer cuanto comía antes, sino mucho menos.
Por eso, antes de seguir una dieta estricta, pensemos en el efecto secundario de la baja del metabolismo. Hay algunas técnicas que permiten elevarlo, y con gusto las compartiré en la próxima columna.