Domingo 14 de octubre del 2007 Cartas al Director

Nueva corriente III

El marxismo-leninismo (socialismo siglo XXI) enseña que las ideas existentes en la sociedad son reflejo de las condiciones de su vida material.

El modo de obtener los medios de subsistencia y de producción de los bienes materiales es la fuerza principal que determina la fisonomía de la sociedad, el carácter del régimen social y el paso de la sociedad de un régimen a otro. Según sea la forma de producción, son las ideas e instituciones políticas de la sociedad. El idealista utópico del socialismo del siglo XXI que Ecuador tiene, está explotando ideas políticas del sistema capitalista nacional, por ser integrante de la superestructura de las relaciones de producción basada en la propiedad privada. Tiene como objeto hacer creer que las masas trabajadoras están explotadas y que la próxima Asamblea Constituyente es la solución del cambio para una vida mejor de los ecuatorianos.

Ecuador no puede retroceder en sus ideas políticas democráticas desde su creación en 1830. La tendencia a eliminar la desigualdad que es una de las causas principales de los golpes de Estado, y la otra, es la aspiración de los comunistas (socialismo siglo XXI) de ahondar esta desigualdad y crear para ellos mismos nuevos privilegios.

Ernesto Colombo,
CPA, Guayaquil
 
El populismo y la demagogia son corrientes políticas usadas por gobernantes o quienes pretenden serlo, para aprovechar la falta de educación de los pueblos, y ofrecerles el cielo sin decir que hay un infierno. Esta corriente común en América Latina (como la mayoría de países subdesarrollados), que ya hundió a otras naciones como Argentina, Chile, Perú, Ecuador, y otras, ahora vuelve a aparecer con un nuevo membrete: socialismo del siglo XXI.

Recordemos que los “otros socialismos” desaparecieron del planeta por mantener a los pueblos dominados y sin superación individual. En esta nueva cultura, papá Estado es el dadivoso protector, y el pueblo espera de este cualquier cosa que le haga más cómoda la vida, aun perdiendo su calidad de humanos y olvidando superarse. Se le ha inculcado que decir “soy pobre” genera una serie de dádivas, bonos, subsidios..., lo que estamos viviendo ahora. Pero cuando este “lente” de colores, que es el engaño, se empaña o rompe y el gobernante atenta contra la propia naturaleza (por ejemplo, haber emitido un decreto que permite la pesca incidental de tiburones) en forma irresponsable, y sostiene su error pretendiendo justificarlo, entonces su actuar va precedido de mala fe, desconocimiento o de un afán político para satisfacer su propio interés, aun en contra de sus gobernados y de las tendencias universales.

Rafael Drouet C.,
ingeniero, Guayaquil

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