La gran mayoría de personas conscientes y coherentes con sus actos, ya sea en su vida privada como en su desempeñar en alguna institución pública, como funcionario honesto y cumplidor de sus obligaciones, sabe y conoce –o debe haber comprendido en la vida– que hay que saber sumar y multiplicar; nunca dividir, peor restar en su accionar administrativo, y tener una actitud o espíritu de servicio hacia la comunidad y los conciudadanos.
De un tiempo acá nos hemos dado cuenta de que ciertos funcionarios públicos cada vez más se empeñaban en dividir o restar en algunas competencias de varias instituciones públicas. Dejar esa actitud o ese espíritu de querer dividir, restar (o debilitar) funciones y competencias en el accionar, es lo que toda la ciudadanía espera ahora que se mantenga.
José E. Rivera Bravo,
Guayaquil