- OCT. 12, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
En los noticiarios dominicales se informó lo siguiente: en el interior de un departamento en un conjunto residencial al norte de Quito dos niños murieron, otros presentaban signos de intoxicación y había adultos en la misma situación.
Teníamos el menú de siempre –el “drama humano” que no respeta a víctimas como estos niños en emergencia y shock– matizado por opiniones diversas hasta que llegaron “los pastores evangélicos”. Dos personas se arrimaron a la puerta de la ambulancia y comenzaron a invocar a las fuerzas divinas para que salve a una mujer de las garras de satanás. Luego hablaron del ataque diabólico, como si estuvieran hablando de la visita de un ratero de poca monta.
En la mayor parte de noticiarios hicieron un festín con esto. En Teleamazonas pusieron do s elementos adicionales: la declaración de un bombero que descartó cualquier fuga de gas como causa de la intoxicación y las declaraciones de los vecinos sobre el ruido en la vivienda desde la noche anterior.
En un seguimiento posterior, el padre de los dos chicos muertos y de los intoxicados habló de una fuga de gas (descartada ya por el bombero) y rechazó cualquier intervención satánica, diciendo que en “su casa no eran fanáticos”.
¿Qué sucedió realmente? No se sabe. La televisión ha preferido seguir en la especulación, al punto de que en ‘Contacto Directo’ se consulta a la población: “¿Cree usted que la acción diabólica incita ciertos crímenes como el sucedido en Quito?”.