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| Un ferrocarril para desarrollarnos y unirnos |
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El proceso de modernización de un importante transporte en el país, como lo es el ferrocarril, con el nuevo concepto y enfoque que el actual Gobierno quiere imprimir a la gestión pública, debe constituírselo en política de Estado.
Mediante esa premisa dicha obra se constituye en una necesidad, porque sería una especie de arteria medular o sistema vascular por donde circularían los productos o mercancías hacia los principales centros de consumos a nivel nacional. En el siglo XIX el político más visionario que ha tenido el país, don Eloy Alfaro, impulsó y logró la construcción de una parte de su ambicioso plan ferroviario. Lamentablemente la existencia de un Estado burgués corrupto, permitió que ese medio de transporte permanezca a la zaga, con relación a otros sistemas, llegando a extremos de ser considerado como parte del folclore nacional y de evocación nostálgica para muchos de nosotros.
El actual parque de locomotoras que existe en el Ecuador guarda las características y parámetros técnicos casi invariables con el diseño que Richard Trevithik elaborara en 1804. En países de economías desarrolladas el ferrocarril constituye el principal medio de transportación, y el más económico, que permite la movilización rápida de los bienes de consumo básicos para la población, y de la materia prima para la industria.
La modernización de los ferrocarriles debe partir desde una óptica revolucionaria, es esta una buena oportunidad para afianzar el desarrollo ecuatoriano, consolidar las bases para lograr una transformación integral de los sistemas de circulación de bienes, optimización del manejo de los recursos energéticos, reducción de los índices de contaminación ambiental, y el contrabando y la especulación de víveres de primera necesidad.
Es también una buena oportunidad, con la Asamblea, para que el país consolide y estructure una verdadera industria nacional de enorme potencialidad para nuestro progreso, e integrar otras regiones, para además afianzar la unidad nacional, más aún ahora que se ve seriamente amenazada por oscuras fuerzas separatistas.
José Vicente Granizo Muñoz, economista, Guayaquil |
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| Emelec y Barcelona I |
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El fracaso de los dos equipos de Guayaquil, Barcelona y Emelec, tiene como principales responsables a sus dirigentes que, a mi criterio, no saben nada de fútbol y simplemente lo cogen como negocio y no como deporte sano y serio. En el caso de Barcelona, por no contratar futbolistas de buen nivel, entrenadores capaces y con mucho criterio y, principalmente, por no frenar la indisciplina que reinaba en el equipo.
En el caso de Emelec, por no administrar adecuadamente las finanzas del Club, ya que la marca de Emelec vende, y no me explico por qué dicen que no hay dinero, si recibe buenos ingresos económicos por todos los auspiciantes que tiene en su uniforme (los cuales suman un total de siete), por las vallas publicitarias de su estadio, por la masiva asistencia de público al estadio, por derechos de televisión, por cuotas de socios, etcétera. Además de esto fallaron mucho en la contratación de jugadores nacionales y extranjeros, contrataron un montón de jugadores mediocres, prefirieron cantidad y no calidad.
Y por último, como dicen que el equipo sigue en crisis, han procedido a vender a un jugador de muy buenas condiciones como Jefferson Montero, cuando lo que menos necesita Emelec es perder a jugadores porque es lo que más le hace falta. A mi criterio los dirigentes de Emelec han tomado esta histórica, respetable y gran institución como un medio para invertir su dinero y sacar provecho de ella. Por lo que es necesario que haya elecciones lo más rápido posible en Emelec. Hago un llamado a sus socios para que no elijan a ningún miembro del actual directorio que pretenda ser presidente de este Club, ya que es hora de dar paso a gente nueva con suficiente capacidad, honestidad, solvencia económica y personalidad para dirigir a una gran institución como esta.
Christian J. León Fuentes, Guayaquil
Luego del estruendoso fracaso en el Campeonato Nacional 2007, en el que ni siquiera Barcelona llegó a la liguilla, valdría analizar que además del equipo, los grandes perdedores son sus hinchas que no tendrán otra alternativa más que la esperanza de que la nueva directiva tenga visión empresarial y vea a Barcelona como lo que es, un gran producto con envidiable demanda, por ende, con mucho potencial de venta; y se decida a recaudar fondos para tener en el año venidero un técnico a la altura y una plantilla de jugadores nacionales y extranjeros incuestionables, profesionales, como lo son Sessa y Delgado.
No hay que ser genio para lograrlo, basta un poco de sentido común para organizar las cosas. Podían realizar unos partidos en Nueva York (tal vez con el Cosmos, de Beckham, entre otros); en España, con algún equipo grande, hacer lo mismo en Italia, y rematar con una Noche amarilla jugando contra River Plate o Boca Juniors. A esto se puede añadir la posibilidad de vender los derechos de televisión para Estados Unidos, España e Italia, de los partidos que juegue Barcelona en el Campeonato Nacional. Probablemente acciones de esa naturaleza y algunas otras, que en el orden del mercadeo se pueden implementar, darían a Barcelona los fondos suficientes para tal cometido. Eso no es todo, el Club tendrá que empezar ganando, gustando y de ser posible goleando; tengan la certeza de que los estadios se llenarían proveyendo el flujo económico para solventar esta gran empresa llamada Barcelona.
Martín H. Wright, doctor, Guayaquil |
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| Emelec y Barcelona II |
Soy un barcelonista. Creo que ya es hora de hacer una lectura profunda de lo que sucede en Barcelona. Debemos dejar de esgrimir declaraciones mezcladas de impotencia cuando nos cuestionamos por qué El Nacional gana campeonatos, por qué Liga de Quito tiene éxitos deportivos, por qué Danny Vera hacía goles en El Nacional y no pudo hacerlos en Barcelona; por qué el Chino Gómez, Urrutia, Graziani dejaron Barcelona y fueron campeones con Liga de Quito.
Es simple. El Nacional y Liga son instituciones organizadas, con directivas que cuentan con el respaldo de sus hinchadas, que buscan el bien de sus instituciones, que desarrollan con trabajo un ambiente de familia que cuida a sus futbolistas. Sus directivas tienen mayor peso en la FEF, sus presupuestos son transparentes y no dependen de mecenas; tienen proyectos serios, visión de trabajo esforzado y responsable.
En los equipos del Astillero y concretamente en Barcelona, se ha vivido por años un ambiente de informalidad. Aun las estrellas que estuvieron por acá: Kaviedes, Tin Delgado, D. Vera, W. Ayoví, L. Gómez, Urrutia o Graziani, vinieron a jugar casi artesanalmente: sin controles ni disciplina, y los resultados fueron negativos los últimos diez años. En Liga y El Nacional hay mayores y mejores controles, hay normas, mística ganadora, hay sed de gloria. Nada de esto se ve en Barcelona y por eso el mismo relleno humano que fracasa en Barcelona, en otros equipos consigue éxitos y campeonatos. No funciona más la excusa del peso de la camiseta, que aparentemente sufren algunos futbolistas.
Liga y El Nacional trabajan a largo plazo, hacen inversión seria y sostenida en divisiones inferiores, negocian frecuentemente con el exterior a sus jugadores y los colocan en Turquía, México, Inglaterra. Barcelona no negocia nada grande en mucho tiempo, la mayoría forman parte de proyectos de corto plazo que terminan dejando a Barcelona desnudo y sin horizonte deportivo. La altura de Quito estuvo siempre allí y en muchas ocasiones Barcelona salió campeón. Esos hombres que lo consiguieron, vencieron estadísticas, vencieron los 2.800 metros de altura, vencieron hinchadas hostiles y marcaron una historia y un legado del que no estamos a la altura en estos momentos.
No le podemos echar la culpa al rival, al árbitro o la mala fortuna. Falta más trabajo, calidad y mística. En Ecuador hay planteles como Liga o Nacional que son superiores a Barcelona, pero que son ganables cuando a la falta de riqueza de plantel se le inyecta coraje y sed de gloria. Es tiempo de que en Barcelona nos callemos todos la boca, y nos pongamos a trabajar con humildad. No ganaremos partidos ni títulos solo con la camiseta, ni con cánticos de la hinchada, ni vanagloriándonos de la historia. ¡Es tiempo para mirar casa adentro y encontrar allí las razones de nuestros fracasos, y no hacer declaraciones del fútbol que practican los rivales! Veamos las virtudes de equipos contrarios exitosos e imitemos lo bueno. Elijamos directivas con proyectos serios de largo plazo, y técnicos que trabajen planes de largo aliento en ambiente de estabilidad que no lo amenacen malos resultados. Solo así veremos otro Barcelona consecuente con su historia y gloria.
Nicolás Díaz Allauca, Guayaquil |
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| Gas: subsidio y explotación I |
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La concesión de subsidios en un país con ingresos limitados o balanceados con respecto a los gastos corrientes, como es Ecuador, es una bomba de tiempo por varias razones:
Los dineros que se consumen en subsidios provienen, por lo general del excedente del precio del petróleo que rige en la actualidad. Nadie puede garantizar que ese precio permanezca en el tiempo, y nos preguntamos: ¿de qué manera se afrontará la concesión de los mismos una vez que disminuya el precio internacional del petróleo o disminuya ostensiblemente la producción en nuestros campos? Si de manera paralela no se diseña una política que permita al Estado, ya sea encontrar ingresos distintos a los del petróleo que sean permanentes, por ejemplo, el incremento de la actividad productiva y el aumento de ingresos vía impuestos como consecuencia de este incremento; o en su defecto, que encuentre el modo de focalizar el subsidio a quienes realmente lo necesitan; en el instante que no existan los recursos para sustentar los subsidios se enfrentará una guerra social entre quienes hoy reciben el subsidio y el Gobierno.
Entre los subsidios que mayor peso tienen en el presupuesto del Estado, sin ser los únicos, se encuentra el del gas de uso doméstico. Este, como se plantea hasta el momento, constituye una carga económica pesada y afecta la posibilidad de mejorar sectores sociales como la salud, educación... Adicionalmente, la actual estructura de este subsidio se presta para el contrabando a países vecinos que tienen un precio mayor del combustible, o para ser usado por hoteles, restaurantes, residencias para calentar piscinas, taxis... Eso distorsiona el subsidio y lo hace más pesado.
Existe un mecanismo que permitiría de manera sencilla la focalización del subsidio al gas. Es cierto que cualquier iniciativa tiene un costo y más si implica infraestructura. En este caso sí implica una infraestructura y costosa: se trata de la distribución del gas por tubería y el control del consumo por medidores en cada domicilio, hotel, industria, negocio, y la supresión total de la distribución en bombonas o cilindros. Este cambio se haría por etapas: primero, la instalación de centros de llenado de bombonas en varias partes de la ciudad, con tanques de almacenamiento apropiados para que los usuarios se acerquen a llenar sus cilindros y se les cobre según la cantidad que deseen adquirir, como cuando se compra gasolina para los vehículos. Segundo, en los sectores residenciales de mayor capacidad económica se instalarían tuberías a domicilio, con medidores y tanques de provisión apropiados para la población que recibiría el gas, lo que puede encargarse a la empresa privada, para que en una etapa posterior se unifique a un sistema general de aprovisionamiento de gas. Tercero, la individualización de los cilindros que usan los taxistas para que sus características de válvulas permitan diferenciar las de uso doméstico, y cobrar una tarifa diferenciada y disminuir el subsidio que hoy beneficia a ese sector. Cuarto, la sectorización de precios del gas por barrios según las características, primero en las llenadas de cilindros y luego en la localización de los medidores.
José M. Jalil Haas, ingeniero, Guayaquil |
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| Gas: subsidio y explotación II |
Por el año 1966, exactamente el 18 de abril, se reunió en Esmeraldas un grupo de ciudadanos bien conocidos, con la única y loable intención de buscar petróleo en el golfo de Guayaquil.
Entonces era presidente de la República el Dr. Otto Arosemena Gómez, quien con su Ministro de Minas y Petróleo autorizó a los “ilustres patriotas” que por medio de su apoderado, Shanon Wolf, buscaran petróleo en el golfo de Guayaquil.
Pero, ¡vaya sorpresa!, no se halló petróleo, sino gas licuado, millones de metros cúbicos; convirtiendo al golfo de Guayaquil en un gran manto de riqueza.
Cuando eso se dio, nuestro apoderado Shanon Wolf vendió o traspasó sin nuestra autorización nuestros poderes a cierta compañía, la cual no solo expropió nuestros derechos sino los de todos los ecuatorianos que ahora sufren la escasez de gas.
Los “ilustres patriotas” se resignaron pensando que todo estaba perdido y ya no cabía reclamo. Por falta de conocimiento y abandonado del poder público que no defendió el patrimonio del Estado, todo quedó en nada, perdiéndose esta gran riqueza que bien puede aplicarse al pago de la deuda social y la deuda externa.
Pasó el tiempo, subió al poder el dictador Rodríguez Lara, y en lugar de recuperar el gas del Golfo, metió a la cárcel sin fórmula de juicio a algunos ilustres desconocidos (patriotas) por haber coadyuvado a descubrir el gas; de los cuales, un gentil hombre, ya anciano, fue a parar al frío calabozo del penal, lo que minó su salud y fue a morir a su tierra natal Esmeraldas. ¿De qué sirvió el sacrificio de ese hombre? ¡De nada!, ya que ningún Gobierno desde entonces hasta hoy, ha hecho nada para recuperar el gas del Golfo, ¡y seguimos importando gas! Pido a los poderes públicos y en especial al Presidente de la República, que revise con prolijidad este caso y restituya la honra y los derechos de esos ‘ilustres patriotas’, y que el gas del Golfo regrese a manos del Estado para que no haya más escasez.
Marco A. Savinovich Vernaza, Guayaquil |
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| Gas: subsidio y explotación III |
Hay propuestas sobre la utilización apropiada del gas, ya utilizada en la mayoría de los países del mundo, de los gases de petróleo, a sabiendas de que estos son dos y de especificaciones diferentes.
Tenemos dos fuentes de producción de gas de petróleo: en el Oriente el gas asociado al petróleo es explotado como gas licuado (propano-butano) y quemado en su mayoría, el gas natural (metano-etano). Este último se produce entre 7,8 veces más en volumen, y en el golfo de Guayaquil en donde solo una pequeña parte de la reserva (8-7 trillones de pies cúbicos, según Petroecuador, y aun hay más por descubrir) es ducto-transportado hasta Puerto Bolívar para una planta termoeléctrica; aquí es solo gas natural (metano-etano) o GN.
El gas natural debería ser transportado a las ciudades por gasoductos y distribuido en ellas por redes para uso domiciliario, industrial y comercial. A este gas, si viene del Oriente, tendría Petroecuador que ponerle precio porque no lo tiene, se lo quema; sería económico. En el caso del gas del Golfo, de todas maneras sería más económico que el gas licuado (GLP) para servir a Guayaquil y otras ciudades costeras del sur del país. Con esa inmensa reducción en el uso de GLP reemplazado por el GN, las importaciones del GLP se verían en gran manera reducidas, aun si según el nuevo decreto se permite el uso técnico del GLP en automotores; pero la asesoría al Presidente, le propone cambiar luego el GLP por GN en los vehículos. Me parece que este último cambio de combustible puede ser aplicado en Ancón, donde ya lo hacen en cilindros resistentes a altas presiones.
También podría ser aplicado en El Oro, donde ya hay GN en tierra, pero para Guayaquil y otras ciudades de la Costa hasta Esmeraldas, como dijo el Presidente, primero se tendrían que instalar gasoductos desde el Golfo a esas ciudades, y en ese caso servirlas primero domiciliaria, comercial e industrialmente, y dejar el GLP para uso campesino y automotriz. Así, el negocio sería para el Estado, ¿o acaso le propusieron al Presidente el transporte del gas natural en carros cilindros como el GLP, y desde dónde?; de todas maneras, tendrían que planificar una terminal de GN en Guayaquil o en la Península.
Marco Piedra Rodas, doctor, Guayaquil |
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La Comunidad Claretiana Espíritu Santo pone a disposición del público los servicios de psicología clínica infantil para niños con problemas de aprendizaje, emocionales y de conducta. Para consultas gratuitas llamar al 245-1878. Dirección: Gallegos Lara y El Oro. |
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