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Lo bueno, lo malo y lo feo |
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Creo que este es el momento preciso para un análisis ponderado de aquello que está sucediendo en Ecuador. Quienes tenemos el privilegio de llegar hasta ustedes, lectoras y lectores amables de EL UNIVERSO, consignamos en estas líneas juicios y apreciaciones que mañana servirán de insumos para reconstruir los perfiles de personajes que hicieron historia o de acontecimientos importantes. Omitir estos juicios es un flaco favor a la democracia, en definitiva, a la comunidad. No es hora de actitudes maniqueas ni fundamentalistas: no todo es blanco o negro; ver demonios y peligros en cada esquina es enfermizo; creer que nada pasa es miopía; urge una dosis de confianza, una pizca de vigilancia y civismo a piacimento. Pido prestado a Sergio Leone su Lo bueno, lo malo y lo feo para esta aproximación a la realidad.
Lo bueno de estos diez meses: nos hallamos frente a un estilo y proceso de gobierno de características nuevas, de promesas cumplidas, al menos las primeras y las más fáciles, y de otras por cumplirse; hay gente nueva en los cuadros administrativos, tanto en los ministerios como en las diversas instancias de la administración pública, es gente joven, que se da a conocer a través de su trabajo, con notable acierto. La Asamblea Constituyente que se viene, dentro de este contexto, es algo bueno porque está llamada a crear el marco jurídico para las próximas décadas. La vitalidad y energía del Presidente de la República garantizan un trabajo a sol y sombra para cumplir con un ambicioso proyecto de transformación. Haber propiciado la caída de las máscaras que lucían ciertos dirigentes políticos y que sus partidos hayan sido democráticamente sepultados, en medio de la frialdad de sus adláteres, es reconfortante.
Lo malo: la duda, suspicacia, rumores, chismes, difusión de información no certificada que, convertidos en el pan de cada día, alimentan un ambiente enrarecido que nos quita oxígeno y la tranquilidad para pensar y movernos adecuadamente. Los diez meses de gobierno no han sido suficientes para entender hacia dónde quiere llegar este Gobierno, pues hemos sido alimentados por frases bonitas, por intenciones interesantes, pero falta la claridad conceptual, indispensable para disipar tormentas.
Lo feo: haber propiciado una división innecesaria dentro del país; haber afirmado que los buenos están con el Gobierno y los demás son malos; que la verdad no existe fuera del discurso oficial; que el poder justifica irrumpir en contra de instituciones o personas para maltratarlas, para tomar represalias, para destruirlas.
La nueva Constitución será engendrada en pocos días más y todos anhelamos que no sea un parto de los montes ni un engendro maléfico; debe ser un texto en el cual nos encontremos representados, que ofrezca esperanzas e igualdad de posibilidades para todos; que la organización del Estado garantice un futuro mejor para el pueblo ecuatoriano. Vale recordar que una excelente Constitución de nada sirve si nosotros no cambiamos de actitud frente a nuestras responsabilidades individuales y sociales; esta tarea le incumbe dirigir al presidente Rafael Correa, usar su liderazgo para movernos hacia compromisos más responsables y trascendentes. |
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| Mirta Roses Periago* |
Nuestra invitada | |
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| Derrick Z. Jackson |
Opinión Internacional | |
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| Guayaquil |
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La Casa del Hombre Doliente organiza la cena Consomé Caliente para el Alma, que se la tiene previsto realizar el próximo 17 de octubre, a partir de las 10:00. Dirección: Samanes 7, mz. 2222, solar 1. |
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