- OCT. 10, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
El viernes pasado, en el segmento ‘De primera mano’ del noticiario ‘24 Horas en la Comunidad’, de Teleamazonas, se presentó a cinco personas que vivían en el Parque Lineal del Machángara varias veces como si fueran peligrosos miembros de una banda de delincuentes organizados (y ni así). Se dieron sus nombres y se mencionó que dos tenían antecedentes penales, que tampoco debiera ser un estigma por sí mismo.
Luego Bernardo Abad blandió su espada justiciera y calificó a los detenidos de “presuntos delincuentes”, enfatizando el término “presunto” de forma burlona. Mano dura contra los pillos y rápida acción policial es el lema. O lo que es lo mismo, en caso de duda métalos presos y pregunte después.
¿Donde irán estos cinco huéspedes del parque del Machángara? A la cárcel, obviamente. A recintos colapsados, a manos de una Justicia que no se da abasto para seguir alimentando la rueda de pequeños delincuentes que caen en las cárceles donde se hacinan de forma inhumana. Y muchas veces se lo debemos a una cierta forma de hacer TV.
Entre presuntos delincuentes y delincuentes comprobados hay una gran diferencia. En la visión de Bernardo Abad, los unos son pillos que se merecen la acción policial, los otros son “Don Ladrón” y “Señor Ratero”. “Gracias, gracias, Don Ratero”, repetía el mismo viernes, después de que habían devuelto los documentos a una compañera del canal.