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Edición del DOMINGO 7 de Octubre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Gastronomía 
El mejor postre del mundo
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Texto: Epicuro | epicuro@eluniverso.com

Los helados guardan un gran poder de atracción así como los sorbetes. La curiosidad gastronómica descubre sabores ilimitados, se orienta hacia postres de toque pintoresco”.

La Revista tuvo la feliz iniciativa de promover Sabor 2007 para encontrar los mejores dulces de nuestra ciudad. La clasificación por géneros luce coherente, cubre las variedades más solicitadas. Epicuro imaginó  cuáles podrían ser los mejores postres del mundo.

Llegó a  la conclusión de que intervenía mucho el gusto personal, leyó en una crónica de yahoo que, a la hora del postre, el 60% de la gente escoge el rubro del chocolate, un porcentaje reducido se deja seducir por los postres más vistosos preparados frente a la mesa, como por ejemplo la famosa crêpe Suzette.

Los helados guardan un gran poder de atracción así como los sorbetes. El más exótico lo pude saborear en el restaurante Theatrum de Quito pues lo elaboran con flores de azahar. La curiosidad gastronómica descubre sabores ilimitados, se orienta hacia postres de toque pintoresco a base de jengibre, cidro, uvillas, guanábana, tacso (palabra que casi siempre quise escribir con x) flores de naranjo, limonero.

Un postre puede ser extremadamente sencillo (pienso en cuajada con higos en almíbar, frutillas con crema chantilly) o necesitar muchas horas de trabajo. Recuerdo el pastilla,  pastel marroquí de carne de pichón especiada con leche de almendras, cubierta con masa de hojaldre y canela o los dulces tremendamente complicados que sirven ciertos hoteles europeos de cinco estrellas.

Curiosamente, los asiáticos no muestran particular afición a todo aquello, sin embargo he probado deliciosos helados elaborados con té verde, jengibre o lychees. Aprovecho para darles la receta de un coctel que preparo en casa, mezclando  jugo enlatado de lychees con algo de gin y  jengibre.

En el libro de Laura Esquivel Como agua para chocolate recordarán que Gertrudis se muere por comer “torrejas de nata”. Me intrigó mucho eso de la leche frita hecha a partir de harina, leche, ralladuras de limón, yemas de huevos. La preparación debe descansar un buen tiempo antes de ser frita.

Se obtiene una especie de croqueta plana. Tiene que estar doradita  pero no quemada, muy cremosa adentro. Es famosa la pera a la bella Helena, fruta cocida en almíbar, rellena con helado de vainilla, cubierta con una salsa de chocolate caliente.

Los franceses han creado productos insólitos: probé un curioso helado de camembert, otro de trufa negra, cerca de la Ópera.

El máximo mousse (espuma) de chocolate se hace usando el mejor chocolate que puedan encontrar, yemas de huevo, algo de mantequilla troceada, claras a punta de nieve. El secreto consiste en mezclar con suma suavidad y lentitud las claras batidas para que el mousse salga esponjoso con  burbujitas.

Se suele lograr notas exóticas haciendo tartas de zanahoria, tejas de almendras, la famosa isla flotante que casi ya no encontramos en ninguna parte. Se trata de claras batidas hasta obtener la máxima firmeza luego puestas sobre  crema inglesa. Existen variaciones con salsa de frutillas o chocolate. Ni hablar del pastel de limón, un gran clásico.

El bavarois se hace con gelatina, crema montada, alguna fruta tropical, también frutilla, frambuesa, limón, luego se cubre con crema inglesa.

No hablo de todos aquellos postres que figuran en la lista de la encuesta pues no quisiera influenciar su voto, mas resulta obvio que representan la elección privilegiada  de todos nuestros lectores.

Somos de dulce y sal pero siempre hacemos alusión a lo más exquisito. El poeta Edmond Rostand escribió  a una mujer: “Tu voz es un bombón que uno va chupando con el oído”.


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