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Edición del DOMINGO 7 de Octubre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Sociedad 
Hugo Constantine Maya
La bohemia, los amigos y la familia
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Las tradiciones del Guayaquil de antaño han sido olvidadas en el 70%, considera el ingeniero químico Hugo Constantine Maya, habitante del popular barrio Garay. “Aún puedo escuchar desde mi casa los pregones de los carboneros en su carretilla, los vendedores de pescado y afiladores de cuchillos”, indica. Pero lo que se escucha  menos es el sonar de las guitarras y los amigos en las alegres noches de bohemia. “Hoy se piensa que la bohemia es un grupo de borrachos haciendo escándalo y peleando. No es eso. En el siglo anterior era una reunión de amigos para conversar y cantar al son de la guitarra boleros, valses, pasillos, tangos y otras melodías. Era un banquete con pocos invitados. Solo los amigos del alma”. El sitio más tradicional para este tipo de reuniones era El Rincón de los Artistas (aún abierto), ubicado en Esmeraldas y Gómez Rendón. Entonces era propiedad de Pedro Espinoza Martínez, alias El Capitán, porque siempre llevaba una gorra blanca. En ese local, Constantine compartió animadas noches de música y charlas. En una velada recuerda que, ya al amanecer, Julio Jaramillo compró una paila entera de fritada para brindarles a los amigos que se habían amanecido con él y sus canciones. “La noche se hacía muy corta”, señala. El sentido de amistad que Constantine mantiene lo lleva a guardar varias fotografías de emotivas reuniones. Asoman en un muro de su casa para recordarle las historias de los amigos que permanecen y los que ya partieron del barrio o de la vida. La memoria es parte esencial del respeto, porque quien no recuerda de dónde proviene o quién es tendrá problemas en darles valor a las personas y a las cosas. “Pero el respeto se está perdiendo. Es común que los jóvenes maltraten a los mayores”, comenta. Por eso destaca que la principal tradición que los guayaquileños deben conservar es el cariño a los amigos y a la familia. “Llevo 55 años de feliz matrimonio. Lo más hermoso es ver crecer a los hijos y que ellos vean envejecer a su padre. Así es la vida. Yo tengo 9 hijos, 35 nietos y un bisnieto. Ellos tienen otro estilo de vida. Sin embargo, espero que no sean ajenos al Guayaquil que yo conocí”.
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