A los partidos se les critica por haber servido para persecuciones y repartos de poder.
Juntos, los ocho partidos políticos que estuvieron en el poder desde el Ejecutivo o el Legislativo en los últimos 28 años de democracia (entre los tradicionales y los nuevos) alcanzaron el 20,93% de la votación.
Ni la tercera parte de lo que obtuvo el movimiento gobiernista PAÍS (71%), según los datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), con el 55% de las actas escrutadas.
PAÍS alcanzará no menos de 70 (de 130) escaños en la Asamblea que está por instalarse en Montecristi, según los actuales resultados.
Apenas hace diez años, la Asamblea de Sangolquí estaba copada por la Unión Demócrata Cristiana (UDC), el Partido Social Cristiano (PSC), el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), el Movimiento Popular Democrático (MPD) y Pachakutik (PK), que también ganaron la mayoría de curules en el Parlamento elegido en 1998.
Los posteriores Congresos (2003 y 2007) consolidaron a Sociedad Patriótica (SP) y el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian), creados en el 2002.
Patricia de la Torre, coordinadora del Observatorio Político de la Universidad Católica de Quito, expresa que los resultados electorales confirman un completo deterioro de la credibilidad de los partidos.
Los dirigentes de agrupaciones como el PSC, el PRE y la ID admiten un desgaste, pero otros, como SP y Prian lo atribuyen a factores externos.
“Los partidos son la base de la democracia, pero la realidad nos dice que no acogieron las demandas ciudadanas, fueron usados para satisfacer intereses personales”, refiere ella.
Las agrupaciones fueron criticadas por tener una estructura de poder vertical con “dueños” que daban poco espacio al debate de ideas y por ser herramientas de persecución política y de negociación de prebendas y cuotas de poder
Esa crisis fue aprovechada por el ahora mandatario, Rafael Correa, quien en la campaña del 2006 popularizó el término ‘partidocracia’ para referirse a esas estructuras.
Ese planteamiento fue reforzado con su decisión de no presentar candidatos a diputados por considerar que el Congreso (principal bastión institucional de los partidos) tenía poca aceptación ciudadana.
El consultor Luis Eladio Proaño, quien fue asesor del ex presidente roldosista Abdalá Bucaram y del líder prianista Álvaro Noboa, afirma que, por ser partidos nuevos, SP y Prian son “sobrevivientes” y no están desgastados.
“Ni SP ni el Prian son considerados como ‘partidocracia’ porque primero tienen que haber llegado al poder y haberlo ejercido. El Prian no ha ganado grandes alcaldías o prefecturas ni ha tenido responsabilidades de gobierno, mientras que a SP no lo dejaron terminar el periodo”, explica Proaño.
Para el analista, SP y Prian no obtuvieron una buena votación porque la campaña fue desigual: “El presidente usó el poder a favor de su partido. Los demás no pudieron competir”.
En las elecciones pasadas, el líder del Prian, Álvaro Noboa, pasó a la segunda vuelta en primer lugar, luego perdió la segunda vuelta, mientras que el candidato de SP, Gilmar Gutiérrez, quedó en tercer puesto.
De la Torre opina que “los partidos políticos tradicionales desaparecerán para dar paso a movimientos ciudadanos”.
En la pasada elección participaron 118 agrupaciones (24 nacionales y 94 provinciales).
Ella advierte, sin embargo, esas agrupaciones tendrán que convertirse en partidos. “La pregunta es si mantendrán los mismos manejos del poder o si habrá democracia interna, como lo han reclamado”.
Ángel Polibio Córdova, director de Cedatos, piensa que los partidos podrían recuperar la confianza de la ciudadanía mostrando que no son instituciones corruptibles y que buscan el bien común.
Credibilidad
Según la encuestadora Cedatos, los partidos políticos son las instituciones con menor credibilidad: 4%.
El Congreso, formado por los representantes de esas agrupaciones, tiene el 6% de credibilidad.
La institución en la que la ciudadanía tiene más confianza es la familia, con el 92%, seguida por la juventud, con el 68% y las universidades, el 64%.
Participación
En las elecciones de asambleístas participaron diez partidos políticos, según los registros del Tribunal Supremo Electoral (TSE).