El movimiento oficialista Acuerdo PAÍS ha logrado un récord. Por primera vez en la última etapa democrática del país se consigue un apoyo electoral del 71%.
El movimiento oficialista Acuerdo PAÍS, ganador de las elecciones para la conformación de la Asamblea Constituyente, tiene una organización con dos estructuras: un buró político en el que están su líder, el presidente Rafael Correa, y sus colaboradores más allegados; y la que realiza el trabajo de base mediante comités, un sistema en el que un coordinador maneja barrios y manzanas, que ha dado resultados electorales en países como Cuba y Venezuela.
En Guayas, por ejemplo, coordinadores parroquiales y cantonales de la provincia señalan que en las reuniones en las sedes del movimiento la gente habla de sus problemas de barrio o cantonales: falta de calles, de alcantarillado o un trabajo estable.
En Quito la medición de la aceptación en los comités familiares permitió controlar los resultados electorales.
Varios de sus líderes dicen que en el futuro se convertirá en un “partido de partidos”.
Creación
Un movimiento joven
El movimiento oficialista Acuerdo PAÍS, inicialmente conocido como Alianza, se creó el 3 de abril del 2006.
Con al menos 70 de los 130 asambleístas (el 70,74%, según los datos del TSE con el 55% de las actas escrutadas hasta el viernes), el movimiento se consolida como primera fuerza política de Ecuador.
Es un movimiento verde por donde se lo mire. No solo por el color que lo identifica. También porque es una agrupación que, podría decirse, aún está “en pañales”.
Patria Altiva y Soberana (PAÍS) obtuvo su partida de nacimiento el 3 de abril del 2006 en el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
Dieciocho meses más tarde logró consolidar una mayoría en la Asamblea Constituyente. Mayoría que podría permitirle reformar la actual Constitución sin la necesidad de recurrir a otras organizaciones.
Pero el naciente movimiento ha echado también mano de algunas prácticas comunes de los grupos que manejaban ese poder que ha heredado, aquellos a los que en tono despectivo llama “partidocracia”.
Esas semejanzas se reflejaron, por ejemplo, en la conformación de las listas de candidatos a la Constituyente: personas que, en su mayoría, no salieron de las bases de PAÍS.
Lo reconoce Ricardo Patiño, uno de los fundadores del movimiento y hoy ministro del Litoral. Señala, sin embargo, que, aunque no habían trabajado antes en el proyecto, son personas “comprometidas” con la causa.
Esa no fue la impresión que tuvo la secretaria del buró de PAÍS en Pichincha, Piedad Gómez, cuando se inscribieron las candidaturas. Ella mostró su desacuerdo, pues –según su criterio– las bases solo sirven “para hacer gente”. Fue su forma de cuestionar que el buró provincial –que aglutina a 24 organizaciones– no tuvo algún postulante entre los inscritos.
Patiño tiene otra versión y justamente se vale de la figura del “niño” para explicarla. “Somos una organización tan nueva. No tenemos cuadros, no tenemos veinte años formando gente ni teniendo experiencia administrativa o gubernamental”. Sin embargo, entre los candidatos se cuentan a funcionarios de anteriores administraciones, como Trajano Andrade (Manabí), ex diputado de la ID y subsecretario de Educación de Rodrigo Borja, o Virgilio Hernández (Pichincha), subsecretario de Gobierno de Lucio Gutiérrez.
Ante la falta de cuadros, PAÍS empleó a funcionarios del régimen o a personajes “conocidos”. “Hay compañeros que estaban comprometidos (con el proyecto), pero para ser candidatos hay que tener posibilidades de ganar”, analiza Ricardo Patiño.
Con su líder Rafael Correa al frente de Carondelet, al menos 70 asambleístas en Montecristi y 100 diputados con un pie afuera del Congreso, PAÍS concentra, a la postre, un poder electoral que no había alcanzado ninguna otra agrupación en los últimos 28 años de vida democrática en Ecuador.
Las curules obtenidas por todos los partidos en cuerpos colegiados (Parlamento y asambleas de 1997 y 2007) fueron inferiores a las captadas, el 30 de septiembre, por PAÍS. La Democracia Popular (DP), hoy UDC, llegó a meter a 32 diputados en el Congreso de 1998, la mayor cifra registrada hasta antes del último triunfo de PAÍS.
Aunque el movimiento no muestra la verticalidad de los partidos tradicionales, sí prima el liderazgo de Correa. El Mandatario y su pequeño círculo (el mismo desde hace dos años, aunque con algunos nuevos integrantes) definen las políticas y acciones de la organización, analizan las coyunturas y hacen planteamientos sobre las estrategias. Todos forman o formaron parte del actual Gobierno, pero los más cercanos a Correa son Patiño, Alberto Acosta, Gustavo Larrea, Vinicio Alvarado y Fander Falconí. Ellos lo acompañan desde que PAÍS solo existía en la mente de unos pocos.
Fue hace exactamente dos años. En octubre del 2005. En la Universidad Andina Simón Bolívar se realizaba la primera reunión oficial y masiva que buscaba concretar este “proyecto”, relata Patiño. A lo largo de su corta existencia ha ido aglutinando a varias organizaciones de la llamada “nueva izquierda” y sus directivos no descartan convertirse en un “partido de partidos”.
La historia de Alianza PAÍS –denominada así en la campaña presidencial por la suma de movimientos– y luego Acuerdo PAÍS –ya con miras a la Asamblea, cuando en el “salto” algunos grupos tomaron distancia, pero otros se integraron– es la de una continua metamorfosis.
Primero porque, a pesar de haber tenido antecedentes en la organización Jubileo 2000 (de la cual eran parte algunos de sus dirigentes, como Patiño), nació con fines electorales y para eso empezó a negociar con otras agrupaciones con sus mismas tendencias. En un inicio estuvieron organizaciones como ADN e Iniciativa Ciudadana, nacidas de la oposición al gobierno de Gutiérrez, en Quito.
Luego, para la campaña del 2006, a PAÍS se le sumó el Partido Socialista Frente Amplio (PSFA), aunque esta unión resultó efímera en la papeleta (solo en Bolívar e Imbabura compartieron casilla electoral).
Ya hacia Montecristi se integraron otros grupos como Nuevo País, Alternativa Democrática y Ruptura de los 25. Organizaciones más, organizaciones menos, luego del triunfo en la Asamblea, Acosta dijo que miembros de PAÍS desean en el futuro convertirse en una especie de “partido de partidos”.
Pero el sociólogo político Rafael Quintero, ex candidato a asambleísta del Partido Socialista Frente Amplio en Pichincha, cuenta que PAÍS no aceptó alianzas con ninguna agrupación en las cuatro provincias más grandes. “El Presidente tiene un entorno, de tres o cinco personas que no mencionaré, que tienen un doble discurso frente al socialismo y al Partido Socialista. En el Gabinete hay integrantes de la centro derecha que antes se expresaron mal de Correa”.
Virgilio Hernández, virtual asambleísta de Pichincha, asegura, en cambio, que el ser un “partido de partidos” es una tentativa que aún no se discute oficialmente, pero que hay voces que apuntan hacia ese sentido.
Aunque PAÍS pregona una ideología basada en cincos ejes “revolucionarios” en materia política, económica, ética, social y soberana, en barrios suburbanos –incluso entre coordinadores a cargo de promocionar al grupo– los seguidores no especifican estos objetivos; más bien lo relacionan al pedido de obras o puestos a las autoridades.
“La Patria es para todos. Esa es la ideología”, dice Antonio Lastra, uno de los 76 coordinadores entre los bloques 2 y 5 de Flor de Bastión, al norte de Guayaquil.
En la cooperativa Balerio Estacio, los esposos Agustín Romero y Narcisa Mera, coordinadores de la manzana 10, no tienen conocimiento sobre estos fines y más bien dicen identificarlos con “las promesas” de darles agua potable y alcantarillado, pero sobre todo empleo.
En las zonas más vulnerables, los colaboradores de la reciente campaña abordaron la planificación electoral a la par de las necesidades de sus sectores. Son dos temas que van de la mano.
Las palabras de Ana Triviño dan cuenta de aquello. Mientras en su celular suena la canción Patria, la directora cantonal de PAÍS en la Península –que un poco en broma, un poco en serio, se refiere a los líderes como los “papás” de la agrupación– explica que esas reuniones de planificación son aprovechadas por las bases para informar lo que las autoridades, por sus ocupaciones, no suelen ver. “Así no se van a desentender”, afirma.
La organización tiene dos estructuras. La primera es la de un buró político en el que están Correa y sus colaboradores más allegados. La otra es la que realiza el trabajo de base mediante un programa de conformación de comités, un sistema que ha dado resultados en varios países como Cuba, Chile y Venezuela.
PAÍS toma sus decisiones en el “pequeño grupo” y en algunas asambleas ampliadas para llegar a ciertos acuerdos. Virgilio Hernández cree que “hay que partir del hecho de que un partido tiene un grado de verticalidad. El tema es qué tan democrática es la manera como se eligen los dirigentes o sus candidatos”.
Norman Wray, de Ruptura de los 25 y virtual asambleísta, dice que “en campaña hay que tener una organización terriblemente jerárquica y superejecutiva, ahora hay que hacer una organización que permita ampliar la participación y generar espacios de discusión democrática”.
Raúl Patiño, ex diputado socialista y ex ministro de Gustavo Noboa, es ahora director de Acción Política de PAÍS. El también hermano del Ministro del Litoral dice que la diferencia entre la agrupación y los partidos tradicionales es que en el movimiento no hay caciques. “Aquí nadie es jefe de nada. Ni siquiera hay directores provinciales. Se les llama coordinadores. Aquí no hay capos que se encargan de grandes parroquias, como en el caso del PSC o el Prian. Aquí se encargan de casas, manzanas o barrios, según sus posibilidades”, explica.
Pero PAÍS también ha sumado a dirigentes barriales controvertidos: Balerio Estacio (antes del PSC) en Guayaquil, virtual asambleísta en Guayas (dice que lo apoyan 300 mil habitantes de sectores del norte que él ha fundado) y César Rodríguez, virtual asambleísta nacional, del Comité del Pueblo II, en Quito.
Escaños
Según los últimos conteos, a Acuerdo PAÍS se le confieren 71 escaños: 15 nacionales y 56 provinciales.
Experiencia
De esos 71 virtuales asambleístas, 55 participaron por primera ocasión en una elección (77,4%) y 38 han trabajado alguna vez en el sector público (53%).
Edades
Seis tienen entre 20 y 30 años de edad; 21, entre 31 y 40; 27, entre 41 y 50; 19, entre 51 y 60; y 1, más de 60.
Abogados
Setenta tienen por lo menos un título universitario (Balerio Estacio aún estudia Derecho). La mayoría se especializa en leyes: 18 son abogados o doctores en Jurisprudencia.