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DOMINGO | 7 de octubre del 2007 | Guayaquil, Ecuador
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Paulo Coelho | Especial para EL UNIVERSO |
Sexta palabra: xenofobia
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Xenofobia, o miedo compulsivo al extranjero, es una de las siete palabras que considero relevantes en los momentos que vivimos. Les pedí a mis lectores que escribiesen sobre el asunto. Para ver el conjunto de los comentarios, puede visitar www.paulocoelhoblog.com> Discuss.

Ruth: La vida significa aventura, cambios, cuestiones que no todo el mundo tiene el valor de encarar y aceptar. Cuando se mira al extranjero, un miedo subconsciente sale a flote: “¿por qué osaría adentrarse y arriesgarse en lugares donde nadie lo conoce? ¿Acaso quiere infiltrar sus ideas, destruir el mundo que construimos con tanto esfuerzo?”.

Debbie: Pienso que la xenofobia está relacionada con una reacción natural de la especie humana. Los extranjeros siempre han sido vistos como una amenaza a la tribu, o bien como una boca más que alimentar. Aún no estamos suficientemente desarrollados como para liberarnos de esas sensaciones tan enraizadas en nuestro cerebro. Aunque estemos en pleno siglo XXI, aún nos consideramos en tribus, luchando por la supervivencia.

D.H.: Durante unos meses tuve aquí en casa (Boston) a un estudiante árabe. Todos admiraban su amabilidad, y muchas noches nos reuníamos en un bar cerca de casa para charlar sobre las costumbres de su país. Inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre, las mismas personas que el día anterior celebraban con risas sus historias, comenzaron a odiarlo.

Dasha: La xenofobia no se reduce al miedo al extranjero, sino que se extiende también a lo que ocurre entre diferentes generaciones. La mayor parte de las personas teme el momento actual, y prefiere vivir el pasado. Mi país (Rusia) es un ejemplo muy ilustrativo.

Aspen: Todo niño educado con el rigor y la libertad necesaria podría colaborar infinitamente a hacer de este planeta un lugar mejor para vivir. No obstante, una de las primeras cosas que aprendemos es a “no hablar con extraños”.

Guerrero del Agua Corriente: Aquí en Dinamarca tenemos un festival que se prolonga durante toda una semana y que atrae a casi 100 mil extranjeros para celebrar la vida y los intereses comunes, y aprender con las diferencias. Las personas se abrazan sin más razón que la de encontrarse en el mismo camino, cantan y se embriagan juntas. Cuando el festival termina, una extraña atmósfera vuelve a bajar sobre el lugar, y el extranjero vuelve a ser una amenaza.

Neel P.: Necesitamos confiar en el amor. Tenemos que recordar lo que se nos dijo: “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Si confiamos en el amor, no necesitamos temer nada más, pero en realidad nunca confiamos lo bastante...

Radek: Las personas en mi país (Polonia) pasaron por la tiranía de Hitler, por la opresión soviética, y parece que no aprendieron nada. Me aterra ver que gente que vivió los horrores del nazismo, se comporta hoy de la misma manera, evitando todo lo que sea desconocido o diferente. Lo peor es que hacen uso de la religión para justificar sus actos, argumentando que  aquel que no sea cristiano debe ser expulsado del seno de la sociedad. Esta   fe ciega es peor que la ausencia de fe.

Paulo Coelho: Vamos a imaginar una oruga. Pasa parte de su vida en el suelo, pensando que Dios fue injusto con ella al darle una forma tan repulsiva. Termina odiando a las mariposas, tan queridas por todos. Hasta que un día la naturaleza la obliga a tejer un capullo, y ella está convencida de estar construyendo su propia tumba. Aunque indignada con la vida que llevó hasta entonces, se queja una vez más de Dios: “Cuando por fin me acostumbré a mi vida, el Señor me quita lo poco que tengo”. Desesperada, se encierra en el capullo y espera su fin. Algunos días después, se ve transformada en una linda mariposa. Lo que antes era lo extranjero, ahora es la manifestación de su propia belleza.
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