Aleem Nasir, ciudadano alemán de 45 años, detenido durante dos meses este verano en Paquistán e interrogado por agentes paquistaníes y occidentales sobre actividades relacionadas con el terrorismo, admite que “tienen derecho a estar preocupados por mí”.
Ha estado en una lista alemana de personas a ser vigiladas desde el 11 de septiembre de 2001, cuando se le reportó por hacer comentarios donde amenazaba con más ataques terroristas. Admite asociarse con personas consideradas por las autoridades como milicianos y dijo que su trabajo en el comercio de piedras semipreciosas a veces lo llevaba a las áreas tribales de Paquistán, donde se dice que Al Qaeda se ha reagrupado.
En su viaje reciente a ese país, sufrió una grave quemadura en el brazo derecho, que aseguró fue resultado de un accidente con fuegos artificiales en la boda de un amigo. Pero una orden de un tribunal alemán decía que Nasir resultó con quemaduras cuando se encendió prematuramente una bomba que aprendía a armar en un campo de entrenamiento de Al Qaeda, en las áreas tribales de Paquistán y que Nasir lo había confesado mientras estaba bajo arresto.
Nasir niega todo lazo con Al Qaeda y declaró que confesó mientras era víctima de una golpiza a manos de agentes paquistaníes. Fue liberado el mes pasado por la Suprema Corte paquistaní, que dictaminó que había estado detenido demasiado tiempo sin ser acusado, y ahora está de vuelta en casa, bajo investigación por parte de funcionarios alemanes.
En una época de creciente preocupación por el entrenamiento terrorista en marcha en las áreas tribales de Paquistán, la experiencia de Nasir, retratada por documentos gubernamentales y entrevistas con él y funcionarios de inteligencia, ofrece un panorama del tráfico hacia esa región y el intento por parte de las autoridades de monitorearlo.
Nasir, ingeniero mecánico de profesión, que se mudó a Alemania de Paquistán, en 1987, y contrajo matrimonio con una mujer alemana, ha figurado en una lista alemana de personas a vigilar desde que sus compañeros de trabajo, en un instituto de investigación energética, reportaron que inmediatamente después de los ataques del 11 de septiembre, predijo ataques terroristas en Alemania. Esos comentarios, aseguró Nasir, fueron exagerados.
Él niega todo vínculo con grupos terroristas, pero no condena los ataques violentos contra las tropas estadounidenses en Iraq. “El enemigo debe abandonar nuestros territorios”, expresó.
Nasir agregó que desde que perdió su empleo como ingeniero, hace unos cinco años, ha comerciado con piedras semipreciosas, lo que lo ha llevado por toda Europa y a las áreas tribales de Paquistán, donde dijo buscar gangas.
Fue detenido mientras se preparaba para volar a casa desde Lahore, Paquistán, el 18 de junio, después de pasar diez días en las áreas tribales. “Sabemos que estuvo ahí”, le dijo un funcionario de inteligencia paquistaní, el primer día. “Sabemos todo sobre usted”.
Luego, agentes de inteligencia occidentales, quienes Nasir dijo creer eran estadounidenses y británicos, se encargaron del interrogatorio.
Los funcionarios occidentales le hacían preguntas en sesiones diarias que duraban hasta siete horas, expresó.
“Los estadounidenses son muy inteligentes”, dijo.
“Le permiten a uno hablar y no te dicen nada. Sólos los paquistaníes fueron burdos, al decir cosas como: ‘¿Fabrica bombas?’”.
Nasir dijo que fue golpeado por primera vez cuando fue detenido. Agregó que le colocaron una capucha en la cabeza y fue llevado en un vehículo a una estación de policía cercana, donde un agente paquistaní lo interrogó durante sólo quince minutos antes de sacar una paleta dura de hule y una vara de bambú.
Los defensores de derechos humanos afirman haber identificado a 250 personas que dicen están detenidas por el servicio de inteligencia paquistaní como sospechosos de terrorismo.