Cerca de 1.000 conservacionistas acordaron reforzar la protección de reservas marinas.
La cita por el ambiente fue masiva. Llegaron casi mil delegados de unos doce países, entre ellos, Ecuador. Estuvieron los shuar de ecuatorianos y peruanos presentando juntos su plan de vida autóctono, como si no estuvieran separados por una frontera. También asistieron los directores de organizaciones no gubernamentales mundiales que luchan por la conservación en el planeta.
Llegaron guardaparques, directores de ambiente de ciudades latinoamericanas, jefes de áreas protegidas, de reservas y parques nacionales. Indígenas y dirigentes comunitarios.
Todos confluyeron en Bariloche, una ciudad turística de la Patagonia Argentina, ubicada junto al lago Nahuel y rodeada de montañas cobijadas por un manto de nieve.
La tierra del chocolate, aquella que poco duerme y que en esta época de primavera ve caer la noche recién a las 20:00 (18:00 de Ecuador), acogió en a casi mil conservacionistas asistentes al Congreso Latinoamericano de Áreas Protegidas y Parques Nacionales, organizado por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).
Los debates se centraron en cuatro ejes temáticos: las áreas protegidas y la conservación de la diversidad biológica; los avances y desafíos en el conocimiento y la información sobre el manejo de esas áreas; el fortalecimiento de capacidades e incremento del soporte para la administración de aquellas, y la equidad y calidad de vida.
Este congreso se concretó, entre el 29 de septiembre y ayer, luego de que en el 2003 la UICN organizara el V Congreso Mundial de Parques en Sudáfrica, y a partir de la recomendación que hizo el IV Congreso Mundial de Parques, en Caracas, de efectuar un congreso regional entre cada uno de los encuentros mundiales. El objetivo: hacer un seguimiento de los avances de la región y emitir una declaración.
En esta cita no hubo excepción. La tarde de ayer se presentó el documento final que contiene 24 puntos. Entre esos se destaca la intención de que la década 2008-2018 sea declarada como tiempo de protección de las reservas marinas. Otro de los temas de relevancia es la decisión de considerar a las reservas forestales o áreas donde habitan indígenas, como una nueva categoría denominada ‘áreas indígenas de protección’.
En el congreso se habló de la riqueza de biodiversidad de Latinoamérica, pero también se trató de la pobreza de las comunidades asentadas en su interior o en territorios cercanos.
Así, uno de los temas fue que delegados de comunidades u organizaciones cuenten sus experiencias sobre cómo obtienen beneficios cuidando parques y reservas naturales.
La cita sirvió de escenario para que Ecuador presente su propuesta de dejar en tierra el petróleo del Yasuní, si la comunidad internacional aporta al menos con la mitad de lo que produciría el campo petrolero, (unos $ 350 millones al año).
La subsecretaria de Capital Natural, Cecilia Mantilla, habló de los beneficios que el plan brindaría a la conservación, ante unas 30 personas. Hubo aplausos por la iniciativa.
Una veintena de parques nacionales de Argentina y otros países se promocionaron en stands durante el encuentro. Ecuador solo tuvo uno, en una mesa. Se trataba de aquel presentado por los indígenas cofán, de Sucumbíos, que detallaban sus costumbres ancestrales y promocionaban su propuesta de canoa ecológica, fabricada con material reciclado en vez de madera, para evitar la tala.
Pacha Cabascango, oriunda de Otavalo (Imbabura) y delegada de la Comunidad Andina habló sobre experiencias indígenas de conservación y superación de la pobreza.
Delegados del Parque Nacional Galápagos, Ministerio de Ambiente, Municipio de Guayaquil y otros organismos ecuatorianos asistieron al evento.