Quienes compran a intermediarios pagan hasta $ 38. El precio del pan varía entre seis y diez centavos.
Veinte sacos de harina subsidiada por el Gobierno y cuyo costo unitario final es $ 22 llegaron a una panadería situada en Rocafuerte y Mendiburo (centro de Guayaquil), el lunes pasado.
Esta vez, contó Verónica Sánchez, su administradora, fueron menos sacos que la semana anterior, pues el requisito para acceder al producto a ese precio es pagarlo de contado y reunir el dinero no es fácil.
Por esa cantidad, este local tuvo que cancelar $ 440. Así consta en la factura del Banco Nacional de Fomento (BNF) que le entregó su proveedor, el Grupo Moderna, una de las once molineras que son parte del acuerdo gubernamental que consistió, hasta el cierre de septiembre, en un subsidio de $ 3 por saco asumido por el Gobierno y que, desde hoy, con la firma de nuevos contratos con las industrias será de $ 10.
Pagar al contado es precisamente lo que limita a Wilson Suárez, dueño de la panadería Erick, situada en el norte, para ser uno de los beneficiarios.
Normalmente realiza sus compras a crédito al Grupo Superior y como tiene pagos pendientes con esa empresa, esta semana no pudo ahorrar para adquirir los 30 sacos que necesita. Por ello volvió a comprar a plazo y a $ 27 el quintal.
Otro problema se da con los distribuidores. La Unión de Panaderos denunció ayer ante el gobernador del Guayas, Camilo Samán, que les cobran de $ 35 a $ 38 por quintal, pero el funcionario declaró que deben comprar la harina sin intermediarios y que la Intendencia de Policía revisará que se cumpla con el precio oficial de $ 22.
Pero en Quito, en el mercado mayorista Megasur, hay la percepción de que el Gobierno debió pensar también en ellos como distribuidores, por cuanto son abastecedores de las panaderías en igual o mayor proporción que los mismos molinos.
Aquí, indicó Natalia Falconí, administradora del negocio, solo llegaron para este mes 400 sacos de Paniplus subsidiada, que alcanza para dos o tres días, cuando normalmente su stock es de 2.000 sacos.
El problema también es que la utilidad de la harina de $ 22 es mínima para ellos: 30 a 40 centavos de dólar por quintal; y la ganancia está en la venta de otros componentes del pan, como azúcar, manteca y huevos.
Las diferencias de precios en la harina que adquieren los panificadores hacen que el pan se venda a $ 0,06 en unos locales y hasta a $ 0,10 en otros.
DETALLES: Industrial molinera
Gremio
La Unión de Panaderos (unos 200 en Guayaquil) compra en su mayoría harina Súper 4 de Industrial Molinera (del empresario Álvaro Noboa), que no es parte del acuerdo gubernamental.
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Esta empresa vende a $ 22 el saco, si se compra al contado y directamente, pero el gremio usa intermediarios.