Inicio - eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
VIERNES | 5 de octubre del 2007 | Guayaquil, Ecuador
 Ediciones Anteriores
  
eluniverso.com Suplementos Especiales Servicios Clasificados
Publicidad
Portada
Política
Economía
Sucesos
Migración
El País
Internacionales
Deportes
El Gran Guayaquil
Vida
En escena
Religiosa y Obituarios
Opiniones
Editorial
Columnistas
Cartas al Director
Temas
Fotogalerías
Agropecuario
Cuéntamelo todo
Un día como hoy
El Alquimista
The New York Times
Eloisa dice
Suplementos
Servicios

Ecuador: el gobierno y la prensa

Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail

Octubre 05, 2007

Diario de un reportero - BBC Mundo | Miguel Molina

Estaba en las cartas. Una era de un lector que me exigía que dijera la verdad, en ese caso la verdad sobre lo que pasaba en Venezuela, aunque todos saben qué pasa en Venezuela y aunque ahora no se trata de Venezuela sino de Ecuador.

La otra carta era de Geoffrey Goodman y decía que hubo un tiempo en que la cultura del prejuicio se concentró sobre todo contra las ideas políticas radicales y de izquierda y ahora parece estar contra todo tipo de ideas políticas excepto las que convienen a la jerarquía de los propietarios de los medios.

Goodman, editor fundador de la Revista Británica de Periodismo, tenía cuarenta años de experiencia en la política, y no hablaba de Venezuela ni de Ecuador sino de lo que hace la prensa.

El gobierno y la prensa

Las palabras de Goodman, quien fue periodista político durante cuatro décadas y asesor de Harold Wilson en los años setenta, no tienen desperdicio y por eso las cito otra vez.

“La lucha más intensa –dice la carta que publicó hace unos años el diario The Guardian- se produce ahora entre los políticos en el poder o los influyentes y los medios, y la víctima de esa pugna es la cultura democrática”.

Los políticos “desprecian cada vez más a los periodistas y al periodismo contemporáneo”, y los periodistas “ven con creciente ironía a los políticos y al papel que éstos tienen en la sociedad”, advierte el periodista de quien llegó a decirse que lo que él no había visto en la política no había pasado ni pasaría.

El peligro siempre ha sido que los periodistas se sientan con derecho a convertirse en una élite gobernante, y lo peor del caso es que ha pasado y pasa, como advirtió Goodman, que veía en Gran Bretaña dos centros de democracia, el de la Cámara de los Comunes y el de la Cámara de las Columnas.

"La corrosión mutua que hay en la relación entre la vida política y los medios es causa importante de la extendida desilusión pública con la política y quizá con la democracia misma", dijo el periodista. "Eso se nota en el nivel de abstención que hay en las elecciones".

Hasta aquí Goodman. Pero eso no es todo. Vamos a Ecuador.

El insulto y la descalificación

En la política –decía el pensador mexicano Jesús Reyes Heroles- la forma es el fondo. Y en Ecuador, como ha pasado en otros países de nuestra América, no se guardaron las formas.

Quién sabe en qué estaba pensando el presidente Rafael Correa cuando decidió enfrentarse a la prensa de manera abierta y definitiva, pero el resultado no puede ser bueno.

El mandatario, que ya calificó de mediocres a los legisladores y mantiene otro pleito con ellos, asegura que su gobierno ha sido muy democrático y muy amplio, y que la libertad de expresión en Ecuador es total.

“Pero obviamente hay medios de comunicación que no entienden su rol, hay medios de comunicación que son actores políticos y tendrán respuestas políticas”, advirtió antes de deslizarse en la peligrosa pendiente del antagonismo, que ya han recorrido otros mandatarios.

Tal vez hay en el gobierno alguien que se resiste a entender que los medios de comunicación son esencialmente políticos porque tienen acceso a las fuentes de información y tienen derecho a cuestionar a quienes emiten esa información.

Lo que nadie tiene derecho a hacer es recurrir al insulto y la descalificación.


Una relación sin remedio

Relata el corresponsal de BBC Mundo Carlos Chirinos que, en ocho meses de gobierno, Correa ha protagonizado fuertes roces con la prensa, o con cierta prensa a la que acusa de ser parcializada, prejuiciada y hasta poco profesional.

El símbolo máximo de esa mala relación –dice Chirinos- es el calificativo de "gordita horrorosa" que le dio a una corresponsal del diario guayaquileño El Universo, cuando inquirió qué cosas quería el presidente que le preguntaran, en vista de que no le gustaban los temas planteados en una rueda de prensa, como si la prensa tuviera la obligación de hacer preguntas agradables y cómodas.

Uno se pregunta qué habrá dicho la prensa ecuatoriana sobre el joven que estudió en universidades católicas antes de convertirse en ministro de Economía del gobierno de Alfredo Palacio.

Uno también se pregunta qué habrá hecho el gobierno para merecer la crítica y la animosidad (si es que las hay) de la prensa.

Y uno se pregunta asimismo qué va a pasar cuando los ánimos se enconen en el país, porque el ejemplo que están poniendo los que mandan y los que observan a los que mandan está lejos de ser edificante.

Lo más probable es que la relación ya no tenga remedio.

Entonces como ahora

Una vez, hace años, cuando los ecuatorianos comenzaban a cansarse de Abdalá Bucaram como se cansaron de los que le sucedieron, una analista política me dijo que lo que Ecuador necesitaba era un acuerdo de unidad nacional.

Era verdad entonces como es verdad ahora, y uno no necesita ser ecuatoriano ni vivir en el país para darse cuenta de que prensa y gobierno, cualquier gobierno, van por caminos distintos viendo una nación distinta.

En mayo, un editorial de La Hora advertía que “pensando solamente en sus intereses partidistas o de grupo (Ecuador ha) llegado a una desinstitucionalización y a una pugna en la cual ya no hay mediadores posibles”.

Los actores de la vieja guardia, las cámaras, la Corte Suprema y hasta la propia Iglesia son ya irrelevantes en el actual contexto político, agregaba el editorial.

“El desquite, el incremento de la venganza y los resentimientos entre los sectores, son definitivamente los causantes de la crisis en la que sus propios actores ya están temerosos”.

Medios propios

El presidente Correa señaló en mayo que “para quienes detentan el poder sobre los medios, la única libertad que existe es la que ellos mismos generan”.

La libertad de expresión que debe ser respetada “es la de ellos, cuando otro se atreve a responder y crea el eje comunicativo, resulta que su acción se convierte en atentado a la libertad de expresión", dijo el mandatario.

También afirmó que se utiliza la fuerza de los medios de comunicación y el espíritu de cuerpo para censurar a quien no se manifieste a favor de los intereses de las grandes empresas informativas, a las que hasta la fecha ha evitado nombrar pese a la seriedad de sus señalamientos.

Y hace unos días anunció que considera crear un canal de televisión para difundir la acción del gobierno, a la manera de Hugo Chávez.

Pero Rafael Correa no es Hugo Chávez ni Ecuador es Venezuela.

Colofón

Lo único que uno puede hacer desde aquí, como desde cualquier parte, es decir lo que pasa sin renunciar a la duda pero sin ponerle adjetivos a los hechos y dejar que otros los pongan y saquen sus propias conclusiones, en Ecuador como en cualquier otra parte del mundo en que haya prensa y haya un gobierno.


 Agenda
Guayaquil
Cena

La Olla Sabrosa abre las inscripciones para el taller de cocina ‘Espectaculares alternativas para cena de Navidad’ y así sustituir el pavo y relleno por otras carnes, acompañadas por ensaladas, entre otras.
El costo de esta actividad es de  50 dólares.
INFORMES: (09) 633-1270,
238-1014.

Más Actividades 
Secciones : Política | Economía | Sucesos | El País | Internacionales | Deportes | El Gran Guayaquil | En escena | Vida
eluniverso.com | Suplementos | Especiales | Servicios


eluniverso.com Noticias del Ecuador y del mundo
Diario El Universo - Av. Domingo Comín y Calle 11 - Guayaquil, Ecuador
Telf.: 593 4 2490000 Fax: 593 4 2492925 P.O. Box: 09 01 0531

Este diario es miembro de AEDEP, SIP, WAN

© Derechos Reservados Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados