Medicina. Dan Meyer y Brian Witcombe, del servicio de salud del condado británico de Gloucestershire, por descubrir que tragar sables en los actos de magia puede causar daños a las cuerdas vocales.
Física. Un equipo chileno-estadounidense que descubrió que el planchado soluciona el problema de las arrugas en la ropa de cama.
Química. Mayo Yamamoto de Japón, por desarrollar una técnica para extraer vainilla de la bosta de vaca.
Biología. La científica holandesa Johanna van Bronswijik, por conducir un censo de los insectos, arañas y hongos que encontramos en nuestras respectivas camas.
Literatura. Glenda Brownne, de la editora Blue Mountain, de Australia, por su estudio del artículo inglés "the" (el, la y lo), y como puede desconcertar a aquellos que quieren ordenar las cosas en orden alfabético.
Lingüística. La Universidad de Barcelona por demostrar que las ratas son incapaces de encontrar la diferencia entre una persona que habla japonés de atrás para adelante y alguien que hace lo mismo, pero en holandés.
Paz. El laboratorio de la base aérea estadounidense Wright, por promover la investigación y el desarrollo de un arma química que, al ser lanzada, provoca el comportamiento homosexual en el enemigo, lo que hace que se empiecen a querer entre ellos, de manera que se distraen y, zas, les caen los tanques y la infantería.
Economía. Kuo Cheng Hsieh por patentar un sistema para atrapar a ladrones de banco lanzándoles una red encima.
Aviación. La Universidad Nacional de Quilmes, en Argentina, por descubrir que las medicinas contra la impotencia pueden ayudar a los conejillos de Indias a recuperarse de vuelos trasatlánticos.