Fue el segundo encuentro en 50 años entre líderes de ambos países que aún están en guerra.
El presidente norcoreano Kim Jong-il dio personalmente la bienvenida a su homólogo surcoreano, Roh Moo Hyun, ayer en Pyongyang, en un gesto inesperado que suscitó esperanzas de reconciliación, durante la cumbre histórica que se realizó ayer entre las dos Coreas, destinada a poner fin a 50 años de hostilidades originadas en 1950 por la primera acción bélica originada por la guerra fría (Washington apoyaba a Seúl, mientras Moscú y Beijing respaldaban a Pyongyang).
La cumbre entre los líderes de las dos Coreas es apenas la segunda en medio siglo y su objetivo es buscar la paz en una península dividida según el paralelo 38 tras el conflicto militar que en 1953 creó dos naciones que nunca firmaron un tratado de paz, por lo que técnicamente aún están en guerra.
Saltándose el protocolo y vestido con su tradicional traje de color caqui, el número uno norcoreano, cuyas apariciones en público son muy raras, fue al encuentro de su invitado y de la esposa de este junto a los que caminó por la alfombra roja ante la guardia militar de honor.
Los dos hombres se estrecharon la mano durante una ceremonia en una plaza de Pyongyang a la que asistieron cientos de personas con grandes ramos de flores rojas y rosas.
El presidente surcoreano viajó por tierra y en un gesto simbólico de reconciliación había cruzado horas antes a pie la línea desmilitarizada entre los dos países, atravesando así la última frontera de la guerra fría.
“Después de que regrese a casa, muchas otras personas harán como yo. Y esta línea de división será finalmente borrada y el muro caerá”, dijo Roh.
Roh debía ser recibido en principio por el número dos norcoreano, Kim Yong Nam, pero el cambio “es una buena señal”, declaró en Seúl un miembro del equipo presidencial surcoreano.
Según analistas, la cumbre coreana de tres días tendrá un muy alto valor simbólico, pero “poca sustancia”, pues la oposición surcoreana duda que Kim tenga interés en una reconciliación y piensan que prefiere conservar la amenaza militar para obtener más ayuda económica y otras concesiones del nervioso Sur.
Además la agenda no incluye el programa nuclear de Corea del Norte, reservado a las negociaciones multilaterales con EE.UU., Rusia, China y Japón. La cumbre se inició a las 09:34 (19:34 de ayer en Ecuador).