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Edición del DOMINGO 30 de Septiembre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Mundo Disney Recargado
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Los protagonistas de High School Musical 2, con Mickey y Minny durante una rueda de prensa.
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Carlos A. Ycaza | cicaza@eluniverso.com

Eternos innovadores y geniales marketeros, los cerebros de Disney descubren otra mina de oro.

Más que las adustas miradas de las visitas protocolarias a un diario, los veinte rostros de los estudiantes del Colegio Americano que entraron a la redacción de EL UNIVERSO hace pocos días, miraban con mucha curiosidad el montón de revistas que reposaban en la mesa. Como que ver tanto papel no es habitual para la generación del internet. Y peor si en una de las portadas anteriores estaban los chicos de la producción local de High School Musical en Escena.

“Nada que ver” me dijo uno de ellos. “Eso es para niños”. El asunto se convirtió en uno de los temas de la visita, especialmente porque el domingo anterior yo acababa de ver la producción teatral de Danzas Jazz. Fui casi obligado por la llamada de un amigo  días antes, eufórico por las magníficas voces de los protagonistas, realmente la gran sorpresa del evento.

Pero para los 15 y 16-añeros –chicos y chicas– que me rodeaban en la oficina, la producción del canal Disney era algo muy lejano de sus intereses inmediatos. Alguna vez el tío Walt dijo con un dejo de ironía que sus películas no eran para niños, pero eso fue antes de que descubriera la televisión y la captación de un nuevo y potencial mercado donde los aceleradísimos marketeros de su imperio ahora marcan las vidas de millones de niños del mundo.

El High School que ha cautivado más que nada a los pelados de 6 a 12 años encaja admirablemente en un escenario tan rosado y azucarado que es imposible reconocerlo en las nuevas mega-animaciones de Disney, donde la competencia de los estudios de Spielberg los ha obligado a introducir elementos más aterrizados en los cambios sociales del nuevo milenio.

El milagro es que el asunto funciona y de qué manera. En la fila de adelante, durante la obra musical, una niña brincaba en el asiento, aplaudiendo rítmicamente una de las canciones. Este High School Musical en Escena es literalmente bilingüe: los actores hablan en español, pero cantan las baladas originales en inglés, y a nadie le importa.

Recordemos que el canal Disney estrenó la primera versión hace más de un año y ahora es difícil encontrar un hogar con niños donde no exista el DVD y el CD de la obra.

El nuevo Mundo Disney recargado y exportado podría ser motivo de nuevos análisis sociológicos tan explosivos como el del chileno Ariel Dorfman en 1971: “Todos los conflictos del mundo real, los nervios centrales de la sociedad, son purificados en la imaginación para ser absorbidos y reglamentados al mundo del entretenimiento”. Para muchos críticos, Disney simbolizó los aspectos más negativos de un poder imperialista globalizado.

Todo se derrumba en el impacto mundial de producciones como High School Musical. Los jóvenes en mi oficina y sus rostros despectivos no me convencieron del todo, porque Disney también ha estado con ellos con Toy Story o Cars. Y allí también hay mensajes para ellos.

Lo que me transportó a mi primera experiencia cinematográfica refundida en un pasado donde las memorias muchas veces se cruzan con las fantasías. Y en ese planeta particular ninguna es igual a la de ver Alicia en el país de las maravillas, la versión animada del clásico de Lewis Carroll, en la matiné de un cine vacío de la mano de la mujer esmeraldeña que me cuidaba y que creo estaba tan aterrada como yo.

Esa caída de Alicia en un enorme y oscuro pozo donde descubrí por primera vez que el mundo real se podía trastocar en segundos, fue una lección para toda la vida. Ya no hay vacíos ni grietas para los niños del 2007.


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