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Edición del DOMINGO 30 de Septiembre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Prueba reveladora ¿Tendré el VIH?
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Texto: Sheyla Mosquera

Si cree haberse infectado con el VIH o tener sida, mediante un examen  de sangre puede salir de dudas.  En Ecuador se mantiene la confidencialidad.

“Hace cinco años me hice la prueba del VIH y fue positiva, pero me descuidé”.  Isabel,  de 29 años,  esperaba afuera del departamento de Consejería del Hospital de Infectología Dr. Daniel Rodríguez Maridueña, de Guayaquil, porque tenía cita con Patricia Mite, educadora para la salud y consejera.

Después de observarla y abordarla sutilmente contó cómo se había contagiado. “Fue cuando trabajaba en mi peluquería y tuve relaciones sexuales sin preservativo con uno de mis clientes. Lo sé porque en ese tiempo me llamó por teléfono desde España para revelarme que se había sometido a la prueba del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y que estaba infectado”, recuerda.

La noticia la impactó y salió de su casa sin rumbo. Cuando caminaba, dice,  parecía que sus pies no estaban sobre el piso. Pero “recibí el apoyo de mi madre y desde ese instante me prometí alejarme de la vida promiscua y usar preservativo con mi pareja estable. Es que también trabajaba como dama de compañía sexual”.

Pero agrega que el peor error que cometió durante todos esos años fue el no haberse hecho controles médicos para ver cómo evolucionaba el virus,  hasta que por fin hace un mes se decidió.

“Es que comencé a tener decaimiento, fiebres constantes y ardor estomacal”, asegura. Por eso prefirió que le hicieran otras pruebas y estas, además de los síntomas,  indicaron que se había convertido en una persona enferma del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

El dolor de Isabel
“Lo que realmente me duele es ver cómo cada día veo más jovencitos y jovencitas de 14 o 15  años que están contagiados por el virus a causa de su desenfreno sexual”.

Isabel, muy preocupada, agregó: “Acaso los jóvenes no saben que la abstinencia sexual es lo más seguro para no infectarse con el virus del VIH.  Que los  promiscuos, sean choferes, viajeros, estudiantes, drogadictos, homosexuales o transexuales, entre otros,  que no usan preservativos podrían estar infectados o poner en riesgo la vida de alguien sano.

Con esas ideas concuerda la ginecóloga y  coordinadora del Programa de VIH/sida del Hospital Guayaquil, Nelly Avilés Jaramillo.  Ella considera vital que los pacientes o quienes viven en riesgo se hagan la prueba del VIH para descubrir si están o no infectados.  Sin embargo, cree que esta no es la solución al problema, sino la educación.

De igual forma opina la viróloga Aracely Álava Alprecht, del Instituto de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez de Guayaquil. Ella asegura que es difícil luchar contra los hábitos sexuales de la población y que la gente se deja llevar por el instinto.

“La prioridad, antes que someterse a la prueba, es evitar los riesgos de contraer el VIH/sida, que se está convirtiendo en un azote de la humanidad y que está matando a mucha gente”.

Desde que el sida apareció en 1980 ha causado más de 25 millones de muertes en el mundo y se estima que en la actualidad hay 41 millones que viven con el VIH.  En el 2005, cerca de 5 millones contrajeron la infección y de estos 700 mil eran menores de 15 años.

Según el Programa Nacional de Prevención y Control del VIH/sida, en Ecuador hay tendencia al incremento. A partir del primer caso en 1984,  actualmente hay 10.200  y un promedio de 165 mensuales
nuevos.

Entonces, ¿vale la pena protegerse? y ¿vale la pena hacerse la prueba del VIH para tratarse a tiempo? La decisión es personal.   

¿Infectados o no?
Si alguien piensa en la posibilidad de haberse infectado con el VIH debería someterse a la prueba; sin embargo, esta pudiera resultar negativa y aun tener la infección, porque existe una etapa después del contacto inicial con la persona infectada que puede ser en promedio tres meses y por ello los anticuerpos al VIH no son evidentes. Estos son proteínas que el cuerpo produce en respuesta a una infección.

Los anticuerpos  se desarrollan dependiendo del sistema inmune (defensas)  del infectado. Por eso la prueba, hecha inmediatamente después de una conducta de riesgo, revela lo que antes ocurría en el organismo mas no lo que en ese momento sucedió, asegura la doctora Álava.

Por lo tanto, es importante enfatizar que una persona que haya contraído el VIH recientemente podría dar negativo a la prueba de anticuerpos. Las más conocidas son la de tamizaje y confirmatorias. Al primer grupo pertenece la elisa y rápida y  al segundo la western blot y el ifi.

El problema de esta infección es el largo periodo de silencio clínico (siete a diez años). No el silencio biológico, porque el virus está todo el día destruyendo el sistema inmune integrado por los linfocitos (una clase de leucocitos).

“Desde que el virus infecta se está multiplicando y las defensas comienzan a luchar y aparentar que no pasa nada. Pero en un momento dado no resisten y son atacadas completamente por el VIH hasta permitir el ingreso de agentes patógenos que causan distintas enfermedades”, asegura la viróloga.

Ofrece  beneficios
Para el infectólogo Patricio Hernández Manrique, jefe del Programa de VIH/sida del Hospital de Infectología, el hacerse prueba del VIH ofrece muchos beneficios. Por ejemplo, si los virus son detectados cuando el sistema inmune está en un nivel adecuado le permite al individuo someterse a controles médicos para evitar que enfermedades oportunistas invadan el organismo y deterioren aún más el sistema de defensa.

Incluso, al saber que es positivo el afectado podría tener más cuidado a la hora de mantener relaciones sexuales con el uso del preservativo para evitar el recambio de cepas del virus hacia su pareja.

También da mayores oportunidades para evitar la transmisión vertical de la madre embarazada a su bebé en caso de que la prueba realizada por el método elisa o rápida resulte positiva.

Según la doctora Álava, si a una mujer no se le ha solicitado la prueba en el embarazo y se lo requiere al momento de dar a luz se pide la prueba rápida para ver si tiene anticuerpos de VIH.

En cambio la elisa, aunque es muy precisa, se la pide cuando la paciente puede esperar.  Esta debe solicitarse nuevamente; de salir positiva, será necesario confirmar la presencia del VIH con una western blot o la ifa. Incluso si la elisa es positiva y un western blot resulta indeterminado hay que repetir la prueba en seis meses o hacer otra llamada determinación de proteínas virales o carga viral (PCR).

Según la pediatra infectóloga Greta Miño,  la madre infectada debe saber que su bebé también puede contagiarse. Las posibilidades de transmisión de madre a hijo ocurren en promedio dentro del útero (intraútero) en el 26%, durante el parto en el 60%  y con la lactancia materna el 14%.  Para evitar la infección en el bebé debe:

  • Realizarse un control prenatal adecuado.
  • Hacerse la prueba de tamizaje del VIH en la madre embarazada, en lo posible de manera temprana.
  • Una vez detectada la infección, administrarse profilaxis con antirretrovirales: zidovudina, lamivudina, nevirapina u otros medicamentos, dependiendo del estado clínico de la madre y de las pruebas de laboratorio.
  • Programarse la cesárea a las 38 semanas de gestación.
  • Evitarse la lactancia materna.

En cuanto a las pruebas en los niños, el abordaje es diferente ya que un niño que nace de una madre infectada por el VIH pudiera tener los anticuerpos de la madre y no detectar la infección, esto ocurre en los menores de 18 meses, por esto a dichos niños se les debe realizar una prueba de carga viral (cualitativa: PCR-ADN) que se llama localmente provirus, lo más temprano posible, al uno y dos meses de nacido, de tal manera que si resultan negativas se puede concluir que el niño no está infectado.

Si la prueba inicial fuese positiva debe realizarse una carga viral cuantitativa (PCR-ARN), en la cual si hay un determinado número de copias (cantidad del virus: proteínas virales) se determina que el chico está infectado.

En cuanto al niño mayor de 18 meses se procede igual que en el adulto, pero es importante mencionar que existen enfermedades que aun sin contar con datos de laboratorio nos pueden orientar a definir que  tiene sida, más aún cuando conocemos que su madre está infectada.

Otra ventaja “es que la prueba del VIH para las embarazadas es gratuita y se la puede hacer en cualquier centro de salud del Ministerio de Salud Pública o en las instituciones que tengan convenio con el MSP. Además, los medicamentos antirretrovirales tampoco tienen costo”, dice el doctor Hugo Lima, subdirector técnico del Hospital de Infectología de Guayaquil.


La prioridad, antes que someterse a la prueba, es evitar los riesgos de contraer el VIH/sida,  que se está convirtiendo en un azote de la humanidad y que está matando a mucha gente”.
Dra. Aracely Alava


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