El comercio en San Miguel de los Tres Charcos creció por la llegada de los ‘fieles’.
De la noche a la mañana, el pequeño recinto San Miguel de los Tres Charcos, perdido entre las colinas desnudas de Rocafuerte (Manabí), apareció en el plano de interés nacional.
Para llegar hasta el lugar es necesario adentrarse media hora hasta la zona rural del cantón manabita, recorriendo un camino en forma de culebra que durante ocho meses estuvo copado de carros y buses de todo el Ecuador con personas en busca de ‘Gemita’, la joven de 17 años a quien aducen poderes curativos.
Árido como el desierto en el verano, los pobladores del recinto salen a la ciudad a conseguir trabajo hasta que la lluvia regrese a su tierra y puedan retomar sus cultivos.
Pero este año, con la aparición de ‘Gemita’, la situación cambió. Con la gran afluencia de creyentes y curiosos muchos vieron la posibilidad de hacer buen dinero con pequeños negocios informales.
Luego de ocho meses de excelentes ventas, la muerte de cuatro personas el pasado 11 de septiembre durante un acto religioso puso en alerta a las autoridades, lo que alejó a las personas del lugar.
Desde entonces, los negocios decayeron. El pasado martes Magaly Robles espantaba con una franela a las moscas de su puesto de comida, mientras divisaba a lo lejos la llegaba de algún vehículo. “El negocio nos ayudó bastante mientras duró, pero al parecer todo quedó ahí”.
Robles negó que exista un negociado en el lugar por parte de la familia Vélez Celorio. “Dicen que aquí pagamos un diezmo al padrino de Gema, pero es falso. Lo único que entregamos es un pequeño porcentaje al celador del recinto para el aseo de los puestos”.
María (no quiso decir su apellido), de 28 años, dice que no sabe qué hacer con los 200 rosarios que adquirió para el negocio. “Yo viajo hasta Guayaquil para adquirirlos, y ganar 10 centavitos por cada uno, pero ahora no se vende nada”.
Como María, un total de 50 comerciantes permanecen con sus locales vacíos, a esperas de algún comensal, otros puestos, en cambio, se ven totalmente abandonados.
En el pequeño recinto llegaron a funcionar alrededor de 5 cabinas telefónicas, 60 puestos de comida y 4 lugares donde alquilaban hamacas.
Hasta un hotel de caña, llamado Ramada, está abandonado en el lugar. En su interior todavía están unas 20 camas de una plaza que servían para los visitantes de ‘Gemita’.
Pero no solo los habitantes de San Miguel de los Tres Charcos se beneficiaron de las ‘sanaciones’ de ‘Gemita’. Muchas personas de otras partes del país también le apostaron al comercio.
Uno de ellos es Enrique López. Hace cuatro meses dejó su casa en el Guasmo Sur para vender refrescos y dulces frente a la casa de la famosa joven.
Ahora, piensa retornar a su hogar ya que el movimiento no es el de antes. “La prensa malintencionada dañó el negocio. No saben que acá viene gente pobre a ganarse cualquier dinero de forma honrada”.
Los pocos comerciantes que quedan aún creen que ‘Gemita’ hará el ‘milagro’ de traer a la gente de nuevo. Pero mientras esperan, las calles polvorosas de San Miguel de los Tres Charcos regresan a la normalidad.