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JUEVES | 27 de septiembre del 2007 | Guayaquil, Ecuador
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Urbe empapelada con propaganda electoral

Gritan que son patriotas, que están de candidatos por civismo, por hacer el bien al pueblo, a la patria. Pero al ver la ciudad empapelada (y así ha de ocurrir en el resto del Ecuador) con sus propagandas; uno se pregunta: ¿esos son los que quieren al Ecuador, los que dicen que lo arreglarán?

En el caso de esta ciudad, pasen solamente por la Universidad de Guayaquil. Les dará indignación, ganas de llorar. ¿Cómo es posible que sus autoridades no la hagan respetar y permitan que la hayan tapizado con fotos pegadas con cola, y carteles amarrados y puestos uno encima de otro, de diversos partidos? Recorran la avenida John F. Kennedy y notarán toda la parte frontal de la Universidad, a lo largo de sus facultades, cómo sus cercas, verjas, fachadas, se ven ¡horribles, sucias, denigradas!, con cientos de esos papeles; es más, ni se leen bien las propagandas, pues cada lista ha pegado su publicidad encima de las de sus contrincantes, por lo que solo se observa un montón de basura expuesta en paredes, postes, cercas...

Así digan que lo hacen porque es momento de campaña y que después limpiarán, ¡mentira! Los papeles que se impregnan con cola sobre las paredes no se desprenden luego del todo; de esa manera vemos por ciertas calles, restos de propagandas viejas de elecciones de hace años, que aún se mantienen pegadas en paredes. Si así comienzan por afear a Guayaquil, solo para lucir sus fotos retocadas, donde cada candidato presenta su mejor perfil al punto que ni se parecen a como se los ve en persona, ¿qué podemos esperar de ellos, cómo creerles? Yo no soy de Guayaquil, pero la quiero más que si fuera nacida aquí, porque aquí me eduqué y encontré trabajo, vivo, voto; y me enfurece cuando veo que la ensucian, escupen o se orinan en sus calles, que la maltratan como hacen ahora los candidatos. Y siento gran coraje que ya no le daré mi voto a nadie. ¡Así lo decidí. Nadie me hará cambiar!

Rosa de Medina
Guayaquil

Elecciones y Asamblea I

Recuerdo a las autoridades lo que observé en el proceso electoral anterior a este, donde por pereza no se hizo una nueva selección de las personas asignadas como miembros de las juntas receptoras del voto (en mi caso, por tercera vez consecutiva estuve en esa tarea) para que estos inconvenientes no se repitan el domingo 30:

Mesas expuestas al sol canicular. En muchísimos casos no teníamos protección alguna de tolda, techo u otro elemento; espacios de trabajo totalmente incómodos en los se debió laborar un promedio mínimo de 12 horas de trabajo constante y agotador; insultos y enojos de los votantes porque no encontraban sus mesas de sufragar y consideraban que los miembros de la junta éramos responsables del particular; no nos abastecieron a los miembros de las mesas receptoras del voto ni a los policías, ni por lo menos de  agua, peor de un refrigerio (todo, como comida, transporte, salió de nuestro escuálido bolsillo). La movilización corre por nuestra cuenta, yo vivo al norte desde hace 22 años y la junta que me corresponde está al sur, he realizado cambio de dirección en cuatro ocasiones, sin que este se haya hecho efectivo; se está expuesto a percibir durante toda la jornada malos olores emanados de cajas sépticas, o baños antihigiénicos que causan náuseas: no existe delicadeza de proporcionarnos un baño decente, limpio, seguro y con distinción de sexo para utilizarlo.

No estoy en contra del proceso de elecciones sino de la forma poco digna en que somos tratadas las personas que tenemos tanta responsabilidad en nuestras manos. Dios permita que esta vez exista un cambio al respecto. Estoy de acuerdo que nuestro país necesita un cambio de estructura política, social y económica que beneficie a los más desprotegidos. Dios ilumine a todos los asambleístas que tienen la responsabilidad de cambiar leyes y edificar nuevas estructuras en el país.

María Cecilia Zambrano Cedeño.
Guayaquil

Elecciones y Asamblea II
Antes de decidir mi voto por  los delegados provinciales y nacionales a la Asamblea Constituyente, haré un análisis de su hoja de vida de mis posibles favorecidos con el voto.

No votaré por aquellos que, en sus antecedentes existan acciones que indiquen que casi siempre han vivido de la política; estén haciendo gala de poder económico en sus publicidades, lo cual indica que piensan recuperar esta inversión y, peor si son auspiciados por dueños de partidos políticos, quienes exigirán leyes que protejan sus privilegios o logren nuevas, afines a sus intereses; en su hoja de vida existan acciones negativas en la manera de enriquecerse, o actos delictivos que desdicen de una persona honrada, como negocios mafiosos que estén fuera de la ley; presenten un montón de ofertas que no van a cumplir, porque la mayoría de estas no están inmersas en lo que va a tratar la Asamblea; dan sonrisas fingidas en sus caras maquilladas como artistas, lo cual contradice a la seriedad de las razones por las que deben estar en la Asamblea; son demasiado jóvenes, con escasos conocimientos y, peor aún, con desconocimiento total de lo que son las leyes; están pasaditos de años en los que han demostrado que han “bailado” al son de la música de diversos partidos

Alcides Maldonado Mata,
Quevedo

El 10 de diciembre de 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre, en cuyo considerando tercero se lee: “Es esencial que los derechos del hombre sean protegidos por un régimen de derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.

La Declaración Universal de los Derechos del Hombre exigió, de ese modo, la vigencia de un régimen de derecho en el cual gobernantes y gobernados pudiesen vivir sometidos a un ordenamiento jurídico obligatorio para todos; el cual brinde seguridad no solo teórica sino realizable, y resuelva la necesidad del ser humano de saber a qué atenerse en su relación con los demás. Dentro del Estado de Derecho la norma jurídica debe respetarse sin concesiones, y además por el propio legislador, que debe tener presente el principio de regularidad que enseña la forma de articular las normas para que el reglamento no deforme las leyes, ni contradiga los principios constitucionales (artículo 272 de la Constitución) de que “la Constitución prevalece sobre cualquier otra norma legal”.

Conviene distinguir entre lo que es el Poder Constituyente (poder que va a ser representado por la Asamblea Constituyente) que reside en el pueblo, y es él, el que da la forma de gobierno y las disposiciones que serán su norma de conducta; y los poderes constituidos que suponen la vigencia de una norma suprema a la que todos nos hallamos sometidos, y que regula y delimita las atribuciones de la función pública, consagra los deberes y derechos de los ciudadanos, y –por elevada que sea la función que se ejerza– el sometimiento a las leyes inapelables. La Asamblea Nacional Constituyente, elegida por el poder constituyente radicado en el pueblo ecuatoriano, debe tener presente que Ecuador es un Estado de derecho libre de toda injerencia política, social, religiosa, económica; que debe reestructurar sus instituciones a base de principios del derecho universal, en el cual toda ideología política logre el anhelado consenso para la unión de los ecuatorianos: trabajar y vivir honestamente, no hacer daño a nadie, y dar a cada quien lo que le corresponda.

Pablo Mora Wilches,
doctor, Guayaquil

Elecciones y Asamblea III
Este es un tema para la próxima Asamblea: en casi todas nuestras constituciones se ha proscrito la insolvencia fraudulenta, reprimiéndola y privando de los derechos políticos a los individuos que en sus actividades “productivas” resulten declarados en estado de insolvencia o quiebra fraudulenta; esto es, aquella que sanciona los  artículos 576 al 579 del Código Penal, con pena de reclusión de hasta seis años.

La importancia que la Carta Magna le confiere a ese tipo de delincuentes de cuello blanco que en sus actividades ilícitas engañan a acreedores, proveedores y a cuantas personas se cruzan en su camino, manipulan y maquillan libros contables para evadir tributos, obligaciones laborales, y en que  general afectan a la economía nacional; en la legislación secundaria no guarda coherencia y se han fabricado “cuerpos legales” a título de “salvatajes”, para estimular este tipo de atracos y favorecer a empresarios deshonestos e ineptos, asumiendo el Estado sus graves perjuicios.

El artículo 26 de la Constitución Política de la República vigente debe mantenerse, pero sin limitarse a proscribir la insolvencia fraudulenta, privándose de los derechos políticos a los deudores fraudulentos; sino que esta norma debe ser mucho más estricta, y con jerarquía constitucional prohibir que se legisle en beneficio de este tipo de atracadores, como ya ocurrió en la mitad de la década de los años ochenta con la “sucretización”, y a fines de la década del noventa con el “feriado bancario”. La impunidad para esta clase de delitos no solo produce inseguridad jurídica, ahuyentando la inversión extranjera que reclaman los empresarios, sino que generan traumatismos en el sistema económico y social del país.

Víctor Hugo Castillo Villalonga,
doctor, Guayaquil

La propuesta del presidente, economista Rafael Correa, sobre el nuevo Banco Central (BC) que desea que nazca de la Asamblea Constituyente, está totalmente fuera de los éxitos que vivieron cada uno de los países europeos antes de que acogieran al euro como moneda regional.

Lo que nos llevó a la dolarización es precisamente aquella estructura del BC que el Presidente ha hecho mención en su propuesta de Constitución: un BC dependiente de los recursos y decisiones del Ministerio de Economía. La Carta Magna de la Constituyente de 1998 expresa  en el artículo 262 que el presidente de la república propondrá a los miembros del directorio del BC y el Congreso, deberá efectuar la designación. Mediante este mecanismo el poder real que ha subordinado al Estado, el cartel de la banca, se las ha arreglado para que vayan sus obreros más notables pero también más fieles, para que respondan a sus intereses: la especulación y la desintegración de la competencia.

La evidencia europea nos dice que el BC de Alemania, el Bundesbank, se caracterizó por ser uno de los bancos centrales más independientes del mundo, y lograr uno de los mejores récords en combate a la inflación. La independencia de un BC se caracteriza por que las decisiones de su directorio requerirán del visto bueno o la aprobación del gobierno de turno; la Constitución o Ley Suprema debe establecer los objetivos del BC y este debe tener la plena libertad para escoger los instrumentos que sirvan para alcanzarlos; periodo de funciones de los directivos bastantes extensos, para aislar al BC de presiones políticas; el nuevo BC no puede conceder créditos al gobierno de turno, excepto en una emergencia por conflicto bélico o desastre natural; el BC debe disponer su presupuesto y generar sus recursos propios y sus funcionarios no deben haber sido funcionarios de la banca privada o del sector exportador o importador, durante un periodo determinado antes de que asuman su cargo.

La próxima Asamblea Nacional Constituyente debe crear una disposición transitoria en la que explique que en caso de que se instituya una moneda común en el marco de la integración latinoamericana, podrá adoptar la moneda que sea objeto de un tratado que suscriba la república.

Gonzalo J. Paredes,
economista, Guayaquil

Elecciones y Asamblea IV
El dizque socialismo del siglo XXI vendría. Qué lástima, son muy oscuros los días para nuestro país, si esto no se termina muy pronto.
Que Dios bendiga a nuestra patria y haga reflexionar a todos quienes se equivocaron, para que este domingo 30 de septiembre no fallen otra vez al votar, sino veremos el ocaso de nuestro querido Ecuador.

Martina González,
Guayaquil

Estamos viviendo un panorama político confuso de continua confrontación entre estamentos gubernamentales.

Por un lado los legisladores siguen con sus tramposas prácticas políticas en defensa de sus intereses personales, y obedeciendo como ovejas las órdenes de los dueños de los dizque partidos políticos; y, por otro, el Ejecutivo queriendo introducir los cambios de su campaña, pero con la obsesión de la Asamblea Constituyente da la impresión de que se le olvidó al Presidente su enunciado que el 80% de los cambios los podía hacer sin el concurso del Congreso. ¿Se ha hecho algo partiendo de esa premisa? Nada, o casi nada.

No estoy en contra de la Asamblea, la creo imprescindible, pero de eso a pensar de que el país es solo esa pelea, es muy distante. No se ven indicios de que se ha dinamizado el aparato productivo, no se oye nada concreto en cuanto a un verdadero apoyo a los agricultores, industriales, exportadores, en lo referente a créditos, infraestructura y todo lo que converge para que Ecuador sea una fuerza de producción y comercialización de sus productos. Buena idea la de los microcréditos, pero, ¿dónde quedan los demás ecuatorianos que también quieren producir? Necesitamos cambios, pero sin perder de vista que todos somos iguales y que enfrentamientos estériles estancan el desarrollo, mientras nuestros competidores nos aplastan en los mercados internacionales. Ojalá la Asamblea no sea de los mismos de siempre, con las mañas de siempre, para emitir una Carta Magna con los vacíos de siempre.

Daniel Toro Castro,
ingeniero agrónomo, Guayaquil

Elecciones y Asamblea V
Soy una profesional ecuatoriana, mas, por circunstancias ajenas a mi  deseo –y como el resto de migrantes– dejé mi tierra para buscar mejor futuro. Pregunto al Presidente de la República, ¿qué esperamos los ecuatorianos con la Asamblea Constituyente en un país como el nuestro con una economía tan frágil, una tasa de desempleo tan alta, con pobreza y delincuencia que marcan su presencia día a día en nuestra sociedad? ¿Es que tenemos suficiente dinero para derrochar en campañas políticas? Presidente, hay un gran porcentaje de ecuatorianos  que ya  no esperamos nada. Se ha perdido la esperanza de ver cambios. No nos dediquemos a despilfarrar el dinero en campañas.

Priscila Alfonso Alarcón,
Barcelona, España

Todos pueden participar, pero nadie puede hacer propaganda por su cuenta. Solo el Gobierno puede hacer cadenas nacionales, gabinetes itinerantes, programas de primeras piedras, y ofrecimientos a ingenuos, con insultos incluidos.

Los demás, a contentarse con las “franjas publicitarias” de treinta segundos,  diminutas, para presentar una propuesta. Ningún candidato puede entregar ni siquiera un lápiz aunque le cueste de su bolsillo, pero el Gobierno puede regalar cuatrocientos cincuenta millones de dólares en bonos. Esto no es más que compra de votos con dinero del Estado. Estas son las primeras elecciones abiertamente tramposas de la historia del Ecuador.

José Cajas Guaita,
Riobamba,

¿Los del Tribunal Supremo Electoral (TSE) creen que los ciudadanos somos su burla, o que somos ignorantes que no nos damos cuenta de lo que quieren hacer con los resultados del referéndum que entregarán después de quince días, y prohibiendo la información por todos los medios?

Si es así estamos viviendo el principio de una dictadura.

Ojalá la Asamblea Nacional Constituyente no vaya a resultar lo que está sucediendo en Bolivia, donde hay enfrentamientos. ¡Participantes a la Asamblea, no sean mentirosos ofreciendo pan, techo, empleo, teléfonos...!, ¿creen que somos ignorantes? ¡Lo que se va a hacer es la Constitución Política del Ecuador! Sepamos escoger, ya que sí hay hombres y mujeres que quieren el cambio y comprenden lo que quiere el pueblo: empleo, salud y educación.

Juan H. Benítez Pareja,
mecánico industrial, Guayaquil

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Guayaquil
Medicina

El hospital Alcívar  por sus 70 años de fundación efectúa las VII Jornadas de Neurocirugía 2007, desde el 27 hasta el 29 de septiembre.
Este evento científico tratará sobre ‘Tumores cerebrales’ y su tratamiento.
Contará con la participación de panelistas nacionales y extranjeros.
Informes: 258-0030.
Dirección: Coronel 2301 y Cañar.

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