Domingo 23 de septiembre del 2007 Política

La improvisación es el rasgo más común entre candidatos

Con base en la información proporcionada por los postulantes provinciales para los suplementos ‘Hacia la Constituyente’ que circularon esta semana, se refleja que, aunque  una buena parte de los  candidatos ha accedido  a algún tipo de instrucción universitaria, un bajo porcentaje reconoce ejercer su profesión.

Familiares, empleados, socios y hasta alumnos. Los candidatos a la Asamblea Constituyente han incluido en sus listas a hermanos, hijos, primos, sus subalternos en empresas, gremios  o entidades educativas y a sus estudiantes en universidades.

En las nóminas se evidencian oficios de todo tipo, incluso hay unos poco comunes como catadores internacionales de cigarrillo. Hay desde filósofos y  poetas hasta aviadores o entrenadores de box.

Este Diario presenta un perfil de los candidatos provinciales con base en la información proporcionada por ellos o sus listas para los suplementos ‘Hacia la Constituyente’ que circularon esta semana.

Se refleja, por ejemplo, que aunque por ley cumplen con el principio de equidad y alternabilidad hombre-mujer o viceversa, la mayoría de listas están encabezadas por hombres. El 86,5 % de todas las nóminas provinciales está liderada por ellos. Incluso hay provincias donde el sexo masculino está primero en todas las listas, como el caso de Loja, Imbabura y Morona Santiago.

También hay por lo menos sesenta candidatos a la Asamblea relacionados con la farándula, la televisión, los deportes y el arte y unas quince ex reinas que han participado en concursos nacionales, provinciales o de cantones, sobre todo en Guayas (seis). 

2.600 realidades de los aspirantes

Entre los 30 y 50 años de edad y sin experiencia política en su mayoría. Este es el perfil que sobresale de los 2.600 candidatos provinciales –de un total de 3.224, entre nacionales y del exterior– que aspiran a llegar a Montecristi para ocupar 100 de los 130 puestos de   la Asamblea Constituyente que elaborará la nueva Carta Política del país.

Los postulantes que aseguran tener algún tipo de  instrucción universitaria (entre egresados, desertores y estudiantes) representan el 75%. En Pichincha el porcentaje de candidatos en esta condición es del 90% aproximadamente. De los que dicen tener títulos académicos, un 45% ejerce su profesión. 

Además, el 9% asegura tener estudios de cuarto nivel (entre posgrados, maestrías o doctorados).

El que los candidatos hayan accedido a una instrucción superior “es un buen resultado”, considera Ángel Polibio Córdova, director de la  encuestadora Cedatos, quien señala que “muchos encuestados para el perfil ideal del asambleísta habían dicho que este debía ser preparado y tener una formación”.

Por profesión, los abogados ocupan el primer lugar: llegan al 20%. Le siguen los docentes con el 17%; los ingenieros (civiles, agrónomos, eléctricos y de otras especialidades)  con el 13%; los economistas y administradores con el 6,6%; los médicos y afines con el 5%. El 20% se dedica a otras profesiones. 

La mayor participación de abogados en el proceso electoral se sustenta en que  los asambleístas tendrán que  analizar leyes para crear una nueva Carta Política y se supone que, por su formación,  están más preparados, opina Santiago Nieto, de la empresa  Informe Confidencial.

“La mayoría de los políticos en Ecuador y en Latinoamérica han sido y son abogados”, recuerda el analista Simón Pachano. Dice, además, que la alta participación de catedráticos se debe a que, a diferencia de otros grupos de  profesionales, están más involucrados en la política debido a su  situación gremial.

Además, destaca Pachano, muchos de los candidatos con perfil profesional se dedican a la docencia en sus especialidades.

En cuanto a la actividad económica, el 10%  asegura   dedicarse al comercio y esto incluye a dueños de tiendas, de animales de granja, de productos por catálogo o de productos varios puerta a puerta.  El 9% está vinculado a la agricultura, como algunos de las listas de Los Ríos, que cultivan arroz; a la ganadería y la pesca, generalmente como comerciantes de mariscos.

El 9,6% de los candidatos se ocupa en actividades como la actuación, el modelaje, la danza, o son peluqueros. El 6,5% está vinculado a empresas relacionadas con el turismo, el  2,5% son transportistas o están vinculados a  los medios de comunicación (2,5%).  También hay amas de casa candidatas (3%).

En las listas hay gente que cumple actividades tan disímiles como  catador de cigarrillos o entrenadores de box, aviadores, vendedores de lotería o repartidores de leche y pollos.

Los más ‘maduros’
El 30% de los candidatos  tiene edades comprendidas entre los 31 y 40 años. Siguen quienes tienen entre   41 y 50 años, que representan el 29% del total. Sumado, casi el 60%  de los candidatos tiene entre 31 y 50 años.

Simón Pachano comenta que,  “aunque la gente se imagine lo contrario, en el Ecuador los políticos no son viejos. Sin embargo,  yo no me atrevería a decir si esta tendencia es diferente a la registrada en  otras ocasiones”.

Los postulantes cuyas edades oscilan   entre los 20 y 30 años representan el 18% de total. Para el director de Cedatos, la situación se  explica “porque los jóvenes no tienen mucho interés en participar.
Sienten, en su gran mayoría, fastidio de la política”, 
Para Santiago Nieto, en cambio, estos resultados son una evidencia de  la falta de renovación generacional en  los partidos y organizaciones políticas.

Los aspirantes cuyas edades van entre los 51 y 64 años representan el 12%. Muy cerca –con el 11%– se ubican  los de la tercera edad, de 65 años en adelante. Este sector maneja propuestas vinculadas a la jubilación.

La candidata con más años cumplidos está en Guayas. Se trata de  la escultora guayaquileña Yela Loffredo, de 83 años, cuarta candidata del movimiento UNO. “Estoy participando porque me dieron la palabra de que mi propuesta, de amparar a través de una pensión del Seguro Social a las personas de más de 65 años que han dedicado su vida a las manifestaciones culturales y artísticas, va a ser tomada en cuenta”, explica Loffredo.

Otro caso es el de Lucía Ponce Mateus, de 79 años, aspirante del Movimiento Vida y Familia, en Pichincha. “Participo porque toda la vida he sido muy interesada en lo que pasa en este país, y pienso que no hay edad para tratar de servirlo. Si un chico de 20 años es candidato, una de 80 ¿por qué no? Aunque no tenga muchos doctorados, sí he leído mucho y algo he aprendido”.

Participación femenina
Por primera vez en un proceso electoral,  la participación femenina debe ser del 50%, según lo establece el estatuto basado en el artículo 58 de  la Constitución que dictamina   la alternabilidad hombre-mujer en la conformación de las listas. Esta norma  se estableció por primera vez en 1998, con el 30% de intervención de mujeres, pero con carácter progresivo hasta llegar a obtener  igualdad numérica.

Así, el 50,2% de los 2.600 candidatos provinciales son hombres y el 49,8% mujeres. La diferencia se debe a que en algunas provincias no se cumplió exactamente con la equidad  porque se eligen asambleístas en números impares (3 o 5).

Sin embargo, el 86,5% de todas las listas provinciales está encabezada por hombres. Incluso   hay provincias donde el sexo masculino lidera en todas las listas participantes. Tal es el caso de Loja (20 listas), Imbabura (17) y Morona Santiago (12).

Proporcionalmente, según el número de nóminas, la provincia en la que más mujeres encabezan las listas inscritas es en Esmeraldas  (6 de 15), seguida de Sucumbíos (en 5 de 16 listas).

En las provincias con más electores, como Guayas (2’402.494), de 30 listas, solo 6 están lideradas por mujeres; en Pichincha, de 34 nóminas, solo 4 tienen a mujeres a la cabeza.

“Esto refleja que, si bien las disposiciones son normas que están puestas allí, los modos de pensar obviamente requieren de un proceso mucho más largo, ya que siguen existiendo mayores oportunidades y facilidades para los varones en participación política”, considera la analista y activista feminista Marena Briones, quien no descarta el poco interés que puedan mostrar algunas mujeres por este tipo de actividad, ya que en general –dice– tienen más impedimentos porque asumen la responsabilidad  del hogar e hijos.

Pachano considera, en cambio, que más hombres que mujeres encabezan las listas porque, históricamente,  ellas  han participado menos en política y tienen menos trayectoria.  “Además,  los partidos y movimientos no han sido formadores de cuadros  y menos de mujeres”.

ACTIVIDAD PÚBLICA
También aspiran a llegar a la Asamblea Constituyente quienes ya ocuparon cargos públicos. Del total de  postulantes provinciales, al menos el 30,6% ha ejercido o todavía ejerce uno.

Los perfiles de los candidatos también arrojan otros datos. Por ejemplo, hay aspirantes a asambleístas que se han postulado antes a otras dignidades de elección popular. La cifra llega al 20%. Sin embargo, aproximadamente  el 75% dijo no tener ninguna  experiencia en política.

Ese  porcentaje, según Córdova, está relacionado con las encuestas del “perfil ideal” del asambleísta, pues  la gente pedía candidatos que no hayan tenido participación política.  “Querían gente nueva”, dice el analista.

Minorías
En esta ocasión también se destaca   la participación de minorías poco visibles en anteriores elecciones, como los homosexuales. Aunque no  están agrupados en un solo movimiento electoral, algunos partidos y organizaciones tienen a sus representantes en las listas.

Un caso es el de   Óscar Ugarte, candidato por el Frente Social Constituyente (FSC) en Guayas,  y   Elizabeth Vásquez, aspirante nacional de la alianza de Pachakutik y el Partido Socialista.

Ellos insisten en que la propuesta no es solo que las uniones de hecho entre homosexuales sean legalizadas. Annie Argudo, candidata suplente de Ugarte, recalca: “Queremos ciudadanía plena sin discriminación”.

 Vásquez dice, en cambio, que la principal meta de la comunidad gay es fijar como principio constitucional la no discriminación (para todas las minorías)  y   establecer en la Asamblea la obligatoriedad de crear una ley orgánica para poder sancionar los actos discriminatorios.

Marena Briones ve la participación de esta minoría    como un despertar, “ya no de los sectores excluidos clásicos o tradicionales como los indígenas o afroecuatorianos que tienen una historia política más larga”.

95
Por ciento.
  En Pichincha, 453 de los 476 candidatos dicen tener alguna instrucción universitaria (entre egresados, desertores o estudiantes).     Esto representa el  95%, el índice más alto registrado en el país.

58
Por ciento.
En Los Ríos,     69 de 120 candidatos se dedican a actividades relacionadas a la agricultura y ganadería. Esto representa al 58% de los postulantes provinciales.

53
Por ciento.
En Pastaza, 15 candidatos de 32 aseguran que actualmente ocupan un cargo público  o alguna vez lo han ejercido. Esta cifra representa al 53% del total de aspirantes provinciales.

20
Por ciento.
Para algunos candidatos a asambleístas, esta no es la primera vez que se postulan a una dignidad de elección popular. Un 20% se ha candidatizado alguna vez a otro cargo.

33,33
Por ciento.
De los 36 candidatos de Cañar, 12 tienen entre 20 y 30 años. Esta cifra representa el 33,33%, el índice más alto de jóvenes registrado en comparación con las 21 provincias restantes.

2
‘Justicieros’.
Mauricio Montesdeoca Martinetti (JLA), candidato en Manabí, y  Raúl Bayas Villacrés (MHN),  aspirante nacional, han sido señalados como promotores de    ‘ajusticiamientos’. 

4
De la tragedia.
   Dolores Vélez (SP), viuda del caso Fybeca; Carlos Mora (SP), contagiado de Sida;  Amanda Arboleda (PAÍS), cuya madre fue asesinada;  Juan Fabara (PSC)   su hija  murió en un asalto.

Por profesión, los abogados ocupan el primer lugar  de quienes tienen un título: llegan al 20%; los  docentes representan el 17%.

El 86,5% de las listas provinciales está encabezada por hombres. Hay provincias donde el sexo masculino lidera en todas.

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