Gracias a internet nos enteramos de las campañas y sus candidatos, y vemos que hay de todo, como una gran fanesca que huele muy concentradamente, aunque eso no quiera decir que huela bien.
No hay que dejarse engañar por gente que tiene fama no únicamente por sus maromas de “personajes” de circo, sino por el malabarismo de cuentear y no pagar a raimundo y todo el mundo. Primero que tengan vegüenza o sangre en la cara, sean ejemplo de honradez, antes de candidatizarse. ¿Creen que a los votantes también nos pueden tontear? ¡A otro con ese cuento!, a mí, toda mi familia y amigos, al menos ¡no!
José Tinoco,
Génova, Italia
El tristemente célebre cuentero de Muisne se queda corto. Quizás ese lo hacía porque era inculto, pobre, no tuvo un hogar donde le inculcaran lo que es el pecado ni le explicaron que con la misma vara que uno mide será medido. Pero, eso, que provenga de quienes pretendan redactar leyes, espanta. A esos, y además a cantantes, bailarinas, seudoperiodistas... los hemos identificado bien; bien lejos de las urnas.
Ana de Ruiz
Guayaquil