Viernes 21 de septiembre del 2007 La Caja

Impunidad

Indigna ver cómo actúa la máquina de la impunidad: se diluyen las cosas, se minimiza, lo importante se pospone y se imponen sanciones que son una burla: tres partidos de cierre al estadio de Barcelona, cuando al árbitro Vera por atraso le imponen diez fechas de sanción. En otras palabras, no llegar a tiempo es una “infracción” más grave que la muerte de un niño.

Lo más indignante es que el periodismo actúa en estos casos como correa de transmisión de la impunidad. Carlos Vera acepta la sanción contra Barcelona, cuando el supuesto castigo es una tomadura de pelo (el mismo Galo Roggiero ha dicho que había decidido cerrar quince días el estadio por “luto”). Vito Muñoz pide que el nombre del “niño mártir” (¿?) sea “inmortalizado” en alguna localidad (pura basura, como se dice popularmente).

Lo único que revierte la violencia en los estadios es que se haga justicia y que haya sanciones contundentes, ejemplares.

Lo peor de todo esto es que la muerte del menor era evitable: el 3 de mayo del 2006, cuando los incidentes en el Capwell, en esta misma columna se decía: “Ayer preguntaba si el periodismo deportivo podría estar a la altura de las circunstancias y tratar a fondo el problema de violencia en los estadios. Al parecer es una expectativa inútil. Se lleva demasiado tiempo minimizando los hechos de violencia en los graderíos y en las canchas de todo el país”.

Un año y un niño muerto después, las cosas siguen en el mismo punto. Lamentable.
La Caja

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