Propietarios de comercios y peatones son víctimas de atracos durante el día.
A pesar del tránsito de la avenida Francisco de Orellana (norte), propietarios de locales comerciales, habitantes y peatones que frecuentan la ciudadela Samanes 7 son asaltados durante las 24 horas del día.
Esto ocurre –según los afectados– a pesar de que en el sector hay una Unidad de Policía Comunitaria (UPC), pero los patrullajes que realizan los gendarmes no son suficientes para detener a los delincuentes.
De los diez locales comerciales ubicados en la intersección de Francisco de Orellana y la calle Teniente Hugo Ortiz, siete han sido víctimas de robos y asalto a mano armada.
Una de las perjudicadas fue la propietaria del ciber E-Planet, ubicado en este sector, cuyo local ha sido atracado en dos ocasiones.
El primer robo fue hace seis meses, cuando tres personas (una pareja y un niño) entraron al local y con la excusa de que no podían realizar una llamada, pidieron ayuda a la dependiente, que no quiso identificarse.
La mujer relató que aprovechándose que dejó la puerta abierta, se llevaron 238 dólares en tarjetas de celular, que se encontraban sobre el mostrador.
El segundo atraco –recordó– sucedió hace dos meses, a las 17:00, cuando dos sujetos ingresaron al lugar.
Ellos se acercaron a la encargada (hermana de la propietaria) y la apuntaron con un arma. La mujer intentó cerrar la puerta de la caja registradora y recibió dos golpes en la cabeza. El monto que se llevaron los delincuentes fue de 60 dólares.
Otro atraco ocurrió en la ferretería Nicolás, ubicada en este sector, donde en junio pasado tres mujeres y un hombre drogaron al despachador (quien prefirió no identificarse) con escopolamina.
El hombre relató que los antisociales se le acercaron a pedirle ayuda con una dirección.
“Cuando me mostraron el papel sentí mareos y no recuerdo más... luego desperté y vi que se habían llevado 100 dólares, que era el dinero de la caja”.
Otro de los afectados es Miguel Valdiviezo, propietario de una cabina telefónica del sector, para quien “fue más el miedo que el robo”, al recordar el atraco del que fue víctima hace un mes. Ese día dos sujetos armados entraron al local, a las 18:00, y lo obligaron a entregar los 50 dólares que tenía en la caja de lo que había recaudado en el día.
“Tras el hecho llamamos a la Policía y se capturó al conductor que transportaba a los delincuentes”, explicó.
Medidas de seguridad
Los afectados por los robos optaron por autoprotegerse. Uno de ellos es Pablo Benavídez, quien tras el robo que sufrió hace un mes colocó rejas metálicas en puertas y ventanas de su vivienda, ubicada en la principal de Samanes.
“Este sector es invivible... si hoy aparece un comprador yo vendo mi casa y me voy a otro lugar más seguro”, comentó Benavídez, tras quejarse de la escasa vigilancia policial.
A más de los moradores y dueños de locales, los transeúntes también se lamentan por la inseguridad.
Según los habitantes, los más perjudicados son los jóvenes, a quienes les quitan sus carteras y celulares.
Mercedes Pereira, propietaria de un salón de belleza situado por la av. Francisco de Orellana, cuenta que el sábado pasado asaltaron, junto a su local, a una adolescente.
Señaló que dos sujetos la empujaron e insultaron y luego la llevaron a un callejón para quitarle la cartera.
“Esto afecta la imagen de mi negocio y de todos los que están por la zona, y nos perjudica porque los clientes se espantan. Nadie querrá venir si es que saben que les pueden robar a cualquier hora del día”, sostuvo Pereira.
Asesinato
El pasado 15 de febrero, en Samanes 7, un tiro asestado por su suegro terminó con la vida de un hombre que fue a casa de su ex esposa para visitar a sus dos hijos. La víctima, Alfredo Napa Lara, de 24 años, y su asesino Kléver Vargas Arias, quien salió en defensa de su hija, que era agredida.
Robo
La casa de Vicente Sorroza, situada en la cdla. Samanes 7, fue asaltada el pasado 12 de marzo por delincuentes que se llevaron joyas y un televisor en $ 1.500.
Jorge Herrera
Habitante del sector
“Para evitar la delincuencia se requiere de la colaboración de la ciudadanía”.
Néstor Guerra
Dueño de una tapicería
“La policía da vueltas constantemente por aquí, pero los ladrones conocen la hora en que pasan”.