Viernes 14 de septiembre del 2007 La Caja

¿Popularidad o convicciones?

No hay manuales ni fórmulas para responder esto. Habrá quien prefiere complacer a la gente, a las ONG, a los curas y moralistas y comience a actuar y opinar como se espera que lo haga. Ser políticamente correcto. Estar del lado más popular todo el tiempo. Convertirse en una veleta que gira según el estado de ánimo general.

Muchos prefieren dar la espalda a los tiempos y a las opiniones mayoritarias. Es la épica del oficio: ser fiel a las propias ideas y convicciones, aunque caiga mal a quienes simpatizan con determinada idea. Ser incómodamente incorrecto. Pero aun en estos momentos, no se puede dejar de ver las cifras del rating, el número de lectores, las llamadas de los oyentes. Como escuché a un famoso periodista de TV hace algunos años: “No creo en los  ratings.  Pero es lo primero que reviso al día siguiente”.

Pensaba en todo esto, cuando observé que a Carlos Vera sus mismos televidentes comienzan a cuestionarlo por su enfrentamiento con un Presidente de la República sumamente popular. Cuando alguien más le pidió que comente la primera piedra del puente San Vicente–Bahía de Caráquez (y él lo hizo). Cuando el 59% de los televidentes opina que no es ilegal que Correa haga campaña.

Un periodista no debe ser sordo. Debe escuchar a su público y saber rectificar cuando se equivoca. Y más que nada, no debe tomar posiciones a priori, para después defender su verdad, sin titubear.
La Caja

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