La Fiscalía y la Policía de Manabí decidieron iniciar las investigaciones sobre la muerte de al menos tres personas durante una concentración en el recinto San Miguel de Los Tres Charcos del cantón Rocafuerte, provincia de Manabí.
Llevados por la fe en la niña Gema, como llaman a Gema Mercedes Vélez Celorio -una joven de 17 años de edad que según sus fieles hace curaciones-, cientos de peregrinos llegan hasta el recinto San Miguel de Los Tres Charcos donde ella habita.
En ese peregrinar hacia la casa de la niña Gema, una vivienda de dos pisos, tres personas fallecieron víctimas de asfixia el martes pasado, debido a la aglomeración de fieles, quienes acuden al lugar en busca de una curación para el mal que los aqueja.
Hasta el momento la Defensa Civil solo tiene registrada la muerte por asfixia de Rosa Basurto Zambrano, del cantón Quevedo, provincia de Los Ríos. Pero existen dos víctimas más: Piedad Reina Delgado (53 años) y Cristina Rodríguez Vélez (76).
A las tres víctimas se añade una cuarta persona, cuya identidad no ha sido dada a conocer pero que ya fue sepultada, informó el noticiero de Teleamazonas.
La Defensa Civil señaló que el martes 11, cientos de personas en más de 30 buses y vehículos particulares participaron en una ceremonia para celebrar el aniversario en que Gema recibió supuestos poderes curativos.
Para Luis Cando, intendente de Policía de Manabí, detrás de ella (Gema) puede haber personas que están manejando un negocio.
Mientras que la directora provincial de Salud, Iris Mendoza, indicó que ha pedido una vigilancia constante de las condiciones higiénicas del lugar.
Por su parte, las autoridades eclesiásticas hicieron un llamado a los fieles para que no crean en quienes dicen hacer milagros o curaciones. Así lo indicó monseñor Mario Ruiz Navas, ex arzobispo de Portoviejo.
Ruiz Navas señaló que la iglesia no avala ese tipo de predicaciones porque hay muchos intereses económicos, de transporte, venta de amuletos, y de los familiares.
Peregrinos que no dieron a su conocer su nombre, pero que presenciaron lo ocurrido el pasado martes, indicaron que ese día la gente corría por la sofocación que había en el lugar.
Otra persona de sexo femenino, indicó que a su esposo, quien también había acudido en busca de una curación, lo encontró que ya se desmayaba porque los estaban aplastando.
En busca de un milagro
En su desesperación por encontrar un remedio a sus múltiples enfermedades, peregrinos de la Costa, de la Sierra y del Oriente, madrugan hasta Tres Charcos para recibir la energía que -según dicen- se desprende de las manos de Gema.
Vestida con un mandil blanco y un sombrero de vaquero, Gema, una joven de tez blanca, contextura gruesa y de algo más de metro y medio de altura, aparece junto a una reciente construcción para recibir y ver a cada persona que busca el ansiado milagro.
Son cientos las personas que poco a poco van llegando desde el amanecer y, sin conocer el lugar, saben a donde dirigirse, pues las inmensas filas que se forman no hace necesario preguntar dónde habita la joven, pues la fama que ha cobrado el nombre de Gema recorre todo el país.
Uno se ubica por intuición y percepción en la columna que siempre va creciendo, pero que asimismo se va despejando porque solo bastan unos cuantos segundos, el tiempo que a ella le toma posar sus manos sobre la cabeza de cada peregrino que se acerca a ella.
En buses alquilados, colectivos que hacen tures, camionetas, taxis, vehículos propios, carros de ganado, todo medio de transporte es válido para llegar hasta la niña Gema y recibir la curación que, por cierto con una sola vez no basta, tiene que repetir el peregrinar tres veces.
Pero si la persona no tiene apuro por irse, puede quedarse hasta las 16:00, que es el momento en que ella sale para orar con biblia en mano. Es precisamente en el tumulto que se forma para dar la palabra de Dios, que tres personas resultaron víctimas de su desesperación por un milagro, en el canchón en el que Gema recibe a todos los peregrinos.
Comercio
Si bien es cierto y lo dice un letrero ubicado afuera de la ventana de la vivienda de los familiares de Gema, ella no cobra por las curaciones, moradores del recinto aprovechan la fama de la joven y la desesperación de las personas para sacar provecho.
Cargados con pomas de agua, con escapularios y estampas, algunos habitantes del sector aprovechan las filas para ofrecer sus productos a los concurrentes, sugiriéndoselos que los hagan bendecir de la joven, utilizado como un recurso para vender.
Otros en cambio se apostan a lo largo de la calle que conduce hasta la casa de la joven para expender alimentos, como panes de yuca, tortillas de maíz, jugos, gaseosas y platos más fuertes.