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Edición del DOMINGO 9 de Septiembre del 2007 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Susan Sarandon
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Texto: Fabián Waintal

Las carreras en Hollywood a veces se miden con imaginarios relojes que valoran la importancia de un actor por un éxito esporádico que refleja millonarias recaudaciones.

Madre, actriz y activista política estadounidense, especialmente por sus campañas contra políticas del presidente George Bush.

Pero cuando llega el momento de medir la calidad de un actor con la constancia de sus trabajos a lo largo del tiempo, muy pocas actrices han logrado el prestigio de alguien como Susan Sarandon.

Sin ir más lejos, en los próximos meses la veremos en nada menos que seis películas, entre ellas: In the Valley of Elah con Tommy Lee Jones y Charlize Theron y Mr. Woodcock con Billy Bob Thornton (ex de Angelina Jolie).

Pregunta: ¿A lo largo de su exitosa carrera aprendió a afrontar también los fracasos con la misma seriedad?
Respuesta: Me encanta como pasaste del éxito al fracaso en una sola oración con mi carrera (se ríe). Todos mis amigos fracasaron y yo nunca pensé en tener una larga carrera. Para mí, siempre fue una forma de vida, como un examen personal. No sé. Yo nunca estudié actuación. Nunca pensé que iba a ser lo que soy y recién después de trabajar como actriz durante diez años, me di cuenta que era actriz. Incluso después, cuando tuve hijos pensé que mi carrera podía terminar en cualquier momento.

P: ¿De verdad?
R: Nunca manejé un concepto de carrera y probablemente te des cuenta si te fijas en mi trabajo, porque es un ejemplo de cómo se pueden quebrar todas las reglas que probablemente existen: me tomé años sin trabajar; interpreté a una madre cuando no se supone que lo hagas. Hice todo lo que no se supone que deba hacer. Tampoco nadie me había dicho que a los 40 años se supone que no vas a seguir trabajando y por eso, yo no lo sabía. Nunca pensé así. Y por eso seguí trabajando, tomando los roles que a lo mejor se supone que las mujeres tienen que hacer.

P: ¿Qué significa el éxito?
R: El concepto de éxito, si es que te refieres al cine, es generar un cambio. He estado con muy poca gente a la que han llamado genios y no se tiene en cuenta al genio que se irrita demasiado. Yo destaco a la gente que alcanza todo tipo de objetivos y al mismo tiempo cambia, como Bruce Springsteen, por ejemplo, que sigue planteando preguntas pero también cambia su música. Pero, a su vez, creo que le estamos fallando a nuestros hijos porque los chicos hoy solo quieren ser famosos. Todos quieren ser exitosos y ni siquiera tienen idea de lo que quieren hacer.

P: ¿Usted no se considera otro ejemplo? ¿Reconoce la importancia de lo que significa llamarse Susan Sarandon, considerando que otras actrices también quieren ser como usted?
R: Ah, sí. Eso no lo niego. La palabra ícono la tiran constantemente. Y ni siquiera sé lo que significa. Es como decir que alguien es comunista o feminista. Ya no sé lo que significan esas palabras. Lo que quiero decir es que estoy más feliz de haber conservado los mismos amigos desde hace 25 o 30 años. Estoy tan contenta de seguir trabajando, como el hecho de tener hijos con los que quiero cenar y me pone más contenta saber que todavía quieran hablar conmigo. Estoy feliz y siento que he diseñado una vida que en última instancia tiene cierto sentido porque no solo se trata de mí.

P: ¿Si nunca pensó en ser actriz, cuál había sido su plan original al principio de su carrera?
R: Creo que mis planes inicialmente, primero que todo, habían sido irme de Nueva Jersey porque sabía que debía haber un mundo mucho más grande en algún otro lugar y es lo que hice. Después me terminé casando pero yo sabía que ese no era realmente el plan. Sabía que servía a un propósito pero no era realmente lo que yo quería hacer y por eso pensé que si me mudaba a Nueva York de alguna forma iba a trabajar. Supongo que crecí pensando que iba a tener hijos, pero mucho antes de lo que los tuve. Y además, me habían dicho, muy temprano, que yo no iba a poder tener hijos y es otra de las cosas que se suponía que no debía haber pasado, de acuerdo a lo que yo sabía. Crecí siendo la más grande de nueve hijos en un hogar católico y tenía una mirada muy tradicional sobre lo que iba a ser la vida. Nada terminó siendo de la forma en que debía haber pasado. Me reconocieron por cierta clase de trabajo y volvieron a descubrirme unas cinco veces cada vez que filmaba un estilo diferente.

P: ¿Algo que odia de la fama?
R: Supongo que lo que odio es... Soy bastante buena con la gente que se me acerca porque genuinamente me gusta escuchar lo que tienen que decir, pero no me gusta cuando de pronto tengo un mal día y en medio de un conflicto doméstico viene alguien para pedirme un autógrafo. Eso es difícil. Y tampoco me gusta cuando le sacan fotos a mis hijos por mis creencias políticas. Cuando publican sus nombres diciendo cosas sobre ellos que no son ciertas. Me parece un golpe bajo y no se lo merecen. Eso me pone furiosa. No me molesta sacrificar cierta privacidad. Tampoco tengo ninguna expectativa y me parece que es parte del viaje. Yo vivo en la ciudad y camino todo el tiempo. No tengo ningún séquito conmigo. No llevo guardaespaldas y me parece perfecto. Pero si imprimes algo que no es cierto en un modo ofensivo que lastima a la extensión familiar, entonces se vuelve un golpe bajo y es innecesario. Yo ni siquiera critico a las hijas de Bush. Soy muy sensible criticando a los hijos de otras personas. No me parece justo. Y es algo que también me molesta a mí. Suelen castigarme por opinar sobre algo solo porque soy famosa y al mismo tiempo hay toda clase de actores con ideas de derecha en puestos del gobierno y nadie les dice que no tienen derecho. Solo los actores progresivos de izquierda son los que se meten en problemas por sus opiniones cuando los malos actores son los que se presentan a elecciones y terminan elegidos (sin nombrarlos, se refiere a Ronald Reagan y Arnold Schwarzenegger). No entiendo cómo funciona, pero así es.

P: ¿Cómo se desempeña en las tareas cotidianas, fuera de cámaras? ¿Se las rebusca, por ejemplo, para arreglar su auto si le pasa algo en medio del camino?
R: Soy bastante mala. Ni siquiera sé usar el Tivo (la nueva grabadora digital de TV). Mis hijos me mantienen alejada de cualquier objeto inanimado porque si te toco algo, ahora mismo, seguro que lo rompo. Ni siquiera puedo usar un reloj que me toque la piel porque deja de funcionar. Tengo cierta clase de campo magnético que es terrible. Te hablo en serio. Y por encima de eso, no sé la diferencia entre dos autos, excepto por la cantidad de puertas o el color que tienen. Mis hijos sí saben. Pero tampoco me importa. Ahí está la diferencia. No me importa si puedo arreglar un auto o no.

P: ¿Pero al menos se preocupa por aprender algo nuevo?
R: Ahí, sí. Eso es verdad. Yo estoy constantemente aprendiendo. Trato de aprender cosas nuevas. Es verdad. Creo que es parte de mi personalidad, pero me falla el modo defensivo. Puedo arreglar un inodoro. Lo he hecho. Pero ni siquiera puedo abrir el maletero del auto. Tengo uno de esos autos que te hablan y tiene todo eléctrico. Pero nada funciona. Mis hijos me dicen que tengo que presionar un botón que yo presiono, pero nunca funciona. Y cuando ellos lo presionan, la puerta se abre. No entiendo (riéndose). Es verdad. Te invito a que le preguntes a ellos.

P: ¿Qué opina de las nuevas estrellas jovencitas que están surgiendo en Hollywood?
R: Trabajé con muchos que son fenomenales, como Natalie Portman o Kirsten Dunst en Little Women. Al principio de mi carrera, cuando era joven, trabajé con algunos hombres que eran realmente estúpidos con el cliché del protagonista masculino que se comporta como un imbécil. Pero en general tuve mucha suerte. Con Jake Gyllenhaal hicimos Moonlight Mile. ¿Con quién más trabajé?

P: ¿Es cierto que por no aparecer como una diva, usted misma guarda el premio Oscar en el cuarto de baño?
R: Tenemos un cuarto de baño cerca de la puerta de entrada, para los invitados y los chicos lo llaman el cuarto de baño famoso. Ahí están los Oscar y en las paredes pusimos las diferentes nominaciones. No sé cómo empezó todo, pero no teníamos ningún otro lugar que tuviera sentido donde ponerlo. Y ahora hay como una pequeña villa allá adentro. Por cierto, el Oscar de Tim (Robbins) es un poco más alto que el mío. No estoy segura por qué. Supongo que deben haber cambiado el pedestal o algo en los últimos años, porque no creo que la estatua pueda ser más alta a menos que tengan una versión para hombres y otra para mujeres (vuelve a reírse).

En la política
“Me encantaría que fuera a las casas de las familias de los soldados muertos en Irak”, dijo Susan Sarandon refiriéndose al presidente estadounidense George W. Bush. Expresiones como esta la han puesto en el ‘ojo’ de la administración Bush, pero hay más.

“Cuando expresas opiniones políticas o sociales diferentes en Estados Unidos, en Hollywood te condenan a una especie de ostracismo y la prensa te dice cosas tan poco amistosas como amiguita de Bin Laden”, dice.

Con respecto al ambiente represivo en Estados Unidos culpó no solo a los políticos, “sino también a los artistas que se autocensuran, y a los periodistas, que nunca preguntan temas de contenido social o político y se limitan a hacer siempre las mismas interrogaciones”.

Sarandon había alabado también el compromiso social y político de los actores europeos frente a los de su país, de los que dijo que no se atreven a ningún tipo de pronunciamiento, “ni siquiera a lucir un lazo”, porque “les puede acarrear consecuencias. Los ciudadanos tenemos una idea poco natural de lo que pasa en el mundo o de cómo se ve desde fuera a Estados Unidos. Y eso ocurre porque la propia prensa no registra esas cosas”, sostuvo. (www.lagaceta.com)


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