Varios investigadores reportaron por primera vez el mes pasado que han encontrado el virus Marburg en una especie diferente a los primates: los murciélagos.
Ahora, han dirigido su atención a una mina de plomo y oro infestada de murciélagos, en el oeste de Uganda, en un intento por determinar si los murciélagos portan la enfermedad entre brotes periódicos en el sur de África.
Un minero que trabajaba en la mina murió de la enfermedad de Marburg el 14 de julio, y varios más aparentemente se recuperaron de ella. “Estamos tratando de ver a dónde se dirige esto”, dijo en una entrevista telefónica Jonathan Towner, autor principal del reporte, publicado el 22 de agosto en el diario en línea PloS ONE.
“Necesitamos un buen sondeo sólido de lo que vive aquí y qué podría contener al Marburg”. Towner, microbiólogo del Centro de Control y Prevención de Enfermedades, trabaja actualmente en Ibanda, Uganda, con un grupo patrocinado conjuntamente por la agencia, la Organización Mundial de la Salud y el Instituto Nacional de Enfermedades
Transmisibles, organismo del gobierno sudafricano. Debido a que ya se había encontrado en los murciélagos el ébola, virus estrechamente relacionado, los científicos sospecharon que también podrían alojar al Marburg.
Se realizaron pruebas a más de 1.100 murciélagos de diez especies en Gabón y Congo y se encontró el virus en cuatro murciélagos Rousettus aegyptiacus, especie que medra en la cueva. Si los investigadores pueden confirmar que el murciélago es el depósito natural del virus —es decir, donde se oculta el virus entre brote y brote— la siguiente pregunta es qué hacer al respecto.
“La reacción inmediata es exterminar a todos los murciélagos en la mina”, dijo Towner. “Pero ecológicamente, eso es malo porque los murciélagos polinizan a las plantas y comen insectos dañinos por toneladas”.
Enseñarle a la gente cómo protegerse, continuó, puede ser un mejor enfoque. “Use guantes, sombrero, tapabocas y respiradores y tenga cuidado de dónde metes las manos", dijo, " y deje en paz a los murciélagos".