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Use una que ya no le sirva tanto en la cocina para este propósito y así no hará un gasto extra. Guarde esta fibra afuera en un recipiente de plástico con agujeros para que la lluvia la lave. O solamente enjuáguela con la manguera. La mugre se desprende de las herramientas con gran facilidad. Permanecen relucientes y no se oxidan como sucede cuando no se limpian.
¿Envasa usted sus conservas? Aparentemente en esta época de tantas facilidades y en que la gente piensa en comprar todo ya hecho, se ha perdido la costumbre de envasar en casa las mermeladas y conservas que habrá de consumir la familia todo el año. No obstante, hay por ahí todavía muchas mujercitas hacendosas que disfrutan al preparar y envasar ellas mismas las frutas de la estación. Para ellas es pues esta idea que reducirá su trabajo al mínimo. Lávense todos los tarros que se van a usar en agua tibia, jabonosa, de manera que queden perfectamente limpios. Luego acomódese en la lavadora de loza. Los arillos de hule y las tapas, después de pasar por el mismo lavado, podrán colocarse en el compartimiento para las cucharas de la lavadora. Ajústese el aparato en el ciclo que dice: "Enjuagar y secar" de manera que los tarros estén calientes, secos y esterilizados precisamente cuando la fruta o lo que usted vaya a envasar esté ya listo. De igual manera lo estarán las tapas para el cierre hermético de los tarros, sin la molestia de hervir agua para cada envase individual.
Superficie no resbalosa Para evitar que un tazón en el cual está mezclando algo se deslice por el mueble de la cocina cuando está usted trabajando, colóquelo sobre un trapo doblado y húmedo.
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