En estos días de campaña llama la atención a todos los ecuatorianos la poca profundidad de las ofertas que escuchamos a diario por televisión, radio o leemos en periódicos.
Los candidatos y movimientos me dan la impresión de que han perdido el contexto de lo que se va a elegir, ya que el baratillo de sus ofertas más parece de candidaturas presidencial o seccional que para una Asamblea Nacional Constituyente; o acaso, ¿ofrecer microcréditos con tasas preferenciales, mejorar la infraestructura educativa o dar impulso al agro son funciones de los asambleístas?
¿No suena más lógico decir, por ejemplo, vamos a proponer que se revise el marco legal para que las instituciones de control sean apolíticas; vamos a reformar los artículos relacionados al manejo de los recursos naturales; vamos a proteger al migrante y evitar que la migración aumente por falta de oportunidades?
La poca calidad del debate en medios publicitarios va de la mano de la Ley de Gasto y Control de Propaganda vigente. Esta ley que en esencia es buena, va a causar que los ecuatorianos nos equivoquemos y perdamos otra gran oportunidad histórica. Se deben poner en el tapete de las discusiones temas como el respeto a las creencias religiosas, los recursos del subsuelo, las nacionalidades indígenas, y de una vez nuestra posición respecto al mar territorial. Son consejos que espero nos ayuden a conocer más a quienes van a representarnos en Montecristi, y quizás sean los que hagan historia.
Fernando Iván Jarrín Rivadeneira,
Guayaquil
En nuestro país las mentiras son plato del diario vivir. Es más fácil prestar atención a mentiras y promesas que nunca serán cumplidas, que tomar con cuidado lo que vamos a hacer con nuestros votos para no volvernos a equivocar.
Quiera Dios que pensemos bien en lo que decidamos y que llene de sabiduría a este pueblo para que vote sesudamente. No nos confundamos con falsas promesas bonitas usadas para engañarnos y distraernos.
Ya basta, no nos dejemos engañar más, elijamos bien. Vota bien.
Ignacio Dueñas García,
Guayaquil
Estoy asombrada de observar cómo el poder de perdedores de las elecciones del 2006 se manifiesta con fuerza solo parapetado en la falta de información y la “amnesia” que la mayoría del pueblo tiene.
Esa gente es la que ahora asoma en todos los medios de comunicación multiplicándose y haciendo aparecer como que fuera una gran masa de pueblo. Habla y grita que la democracia aquí y que si el imperialismo allá, pero, ¿por qué no reclama con ese mismo argumento la intromisión del gobierno de Venezuela en las decisiones ecuatorianas y las opiniones de su Presidente en los temas ecuatorianos, que deben ser analizados solo por ecuatorianos?
Desea tanto el sistema socialista-comunista, y yo reflexiono: si fuera ese sistema tan bueno ¿por qué no hay colas de personas en las embajadas de Cuba pidiendo visas de trabajo, o tal vez para Venezuela o para cualquiera de estos, los últimos bastiones que quedan como rezago de un sistema obsoleto y fracasado? ¿Es hacia allá que nos quiere llevar?
Que no se esgrima que los que así pensamos somos recaderos de la oligarquía. Ahora usa el término “la derecha”, como si eso fuera un insulto, demostrando así una intolerancia y una falta de respeto por aquellos que piensan contrario, pero sí usa el sistema de democracia y de libertades para impulsar el suyo de irrespeto, de caos y de anarquía.
Norma Aquim Morales,
ingeniera, Guayaquil