Domingo 02 de septiembre del 2007 Cine

Olfateando lo esencial de la vida

Torffe Quintero

http://src.eluniverso.com/2007/09/02/0001/260/files/critica01-09-072500.jpg

Una escena de la película El perfume.

Ambientada en el París del siglo XVIII, rodada en Barcelona a un costo de 60 millones de dólares y con más de 3.000 extras; la adaptación casi literal que hace Tom Tykwer de El Perfume, la novela homónima de Patrick Süskind, publicada en 1985, es un buen intento por responder la interrogante que muchos cineastas se han hecho en un momento de sus filmaciones: ¿Cómo transmitir al espectador los olores de una historia?

Después de que el proyecto pasara por muchas manos, como las de Ridley Scott o Stanley Kubrick recayó en las del alemán Tom Tykwer director de filmes como Corre Lola Corre o La Princesa y el Guerrero.  Pero la película que rodada en inglés es una coproducción entre Francia, España y Alemania es mucho más que la cronología de un asesino.

Expuesta como un larguísimo flashback en la voz de un fuerte narrador que explica al espectador todo aquello que las imágenes y sonidos no pueden mostrar (y en muchos casos no quieren mostrar) es una prueba más de la dificultad para plasmar el sentido del olfato y sus consecuencias en un medio como el cinematográfico.

Los excesivos planos centrados en una nariz que aspira profundamente parecen ser la opción más fácil para representar los momentos de exploración olfativa.

Esta es la historia de la obsesión de un protagonista, dueño de un don que lo hace diferente. Jean-Baptiste Grenouille (interpretado por el desconocido Ben Whishaw) tiene la habilidad (y al mismo tiempo la maldición) de identificar la totalidad de los olores que desprenden las cosas del mundo, así como de dividirlos, recomponerlos y combinarlos de mil formas.

Pero como todo genio es imperfecto: no posee un aroma que lo identifique, por eso necesita que el mundo le reconozca su existencia.
Casi sin pensarlo, y más por necesidad que por malicia, nuestro antihéroe se convierte en asesino. Escoge de entre sus víctimas a 12 mujeres vírgenes y una prostituta para obtener de ellas la esencia de la belleza.

El filme solo puede calificarse de impecable si lo analizamos desde un punto de vista técnico, sobresaliendo la difícil labor a la que ha tenido que enfrentarse el realizador, la magnífica recreación de ciertos ambientes sórdidos, el diseño de producción y la fastuosa utilización de las masas.

Una serie de planos detalles ilustran los olores percibidos sucediéndose en un inteligente y efectivo montaje, uno de los recursos más creativos del filme.

Así como el potente lirismo que se desprende de fragmentos como el que retrata el primer asesinato cuando el personaje quiere capturar con sus manos el olor de una muchacha, o cuando Giuseppe Baldini (Dustin Hoffman) huele una de las fragancias elaboradas por el atormentado joven, o cuando este reconoce a la distancia el aroma de Laura.

El epílogo no escapa a esto y el devoramiento de Jean-Baptiste por parte de los parisinos, aquellos que nunca vivieron el amor, carece de toda interpretación. Cuando el personaje se entrega, chorreado por su creación, para vivir el amor, algo comienza a oler mal.

Canción
La canción Scentless Apprentice de la banda Nirvana está inspirada por El Perfume. El cantante Kurt Cobain lo describía como uno de sus libros favoritos.


Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.