- AGO. 31, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
A estas alturas, la “justicia indígena” aplicada con latigazos, ortigas y baños de agua fría, ya no es una escena aislada en la televisión. Cuando comenzaron a reportarse casos de aplicación de la “justicia ancestral”, los canales se ocupaban de la legalidad o no de tal práctica. Cuándo quedó claro que la Constitución, lo preveía, el debate murió.
El martes, Freddy Barros de Ecuavisa viajó a una remota comunidad de Chimborazo y mostró las imágenes del castigo a un acusado de cuatrerismo. El reportero se sorprendió de que hubiera interrogatorios y presentó las imágenes desconectadas, unas de otra. En los televidentes esas imágenes siempre causan impacto.
Comencé a cuestionarme, la “justicia indígena” debe tener algún proceso, unas formas, una lógica. ¿Quién sabe cómo es el proceso de un juicio ancestral? ¿Cómo funciona? En la TV no se ha explicado ni se ha visto un juicio completo, en secuencia ordenada.
¿Qué idea se vende entonces? De unos salvajes golpeando a mansalva a un pobre anciano y amenazando con enterrarlo vivo si no aparecen sus cómplices. Es decir, se alimentan los prejuicios. Desinforma.
Coincidencia o no. En el mismo noticiero desfilaron, antes y después, dos actos de violencia popular que cualquier desprevenido puede equiparar con la “justicia indígena”: En Guatemala, la población quemó la casa del Alcalde, luego de que la policía disparó contra un niño. En India, la gente intentó linchar a un ladrón ayudada por un gendarme...