- AGO. 27, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
“Es ficción. Una historia novelada que no pretende ser fiel a la verdad histórica” han dicho los realizadores de Sé que vienen a matarme, la cinta de Ecuavisa, para defenderse de la andanada de críticas que muchos defensores del legado de Gabriel García Moreno han hecho sobre el contenido sesgado del filme.
Ciertamente, Gabriel García Moreno es quien puso los cimientos de un país que, para ese entonces, no existía más que en los mapas. ¿Se refleja eso en la película? A pedacitos: la reconstrucción de Ibarra después de un terremoto especialmente destructivo, el plano del Observatorio, la visita de Juan Montalvo a una biblioteca monacal...
El filme se concentra en los aspectos oscuros de un personaje que ejerció el poder de forma tiránica. Muchos dirán que en el contexto de la época y de un país casi inexistente como tal era necesario ese despliegue de fuerza. Lo cierto es que la novela en la que se basa la producción audiovisual trata de hacer un retrato psicológico de García Moreno y ese es un territorio fértil para la Literatura e incierto para la Historia.
Sé que vienen a matarme se volvió a emitir el domingo, multiplicar su impacto y toda consideración sobre si es ficción o historia pierde sentido.
Para la gente (los mismos conductores de ‘En Contacto’, por ejemplo) la película “hace que conozcamos más de un personaje de nuestra historia”.
¿Cómo equilibrar las cosas? Debatiendo más (como hizo ‘Cero Tolerancia’) y presentando reportajes o quizás un documental sobre el García Moreno históricamente verdadero.