Lunes 20 de agosto del 2007 La Caja

La semilla de Chucky

La farándula matutina es aquella cucharada extra de azúcar que necesitaban nuestros desayunos. Cada mañana mi cuerpo se despierta ansioso de noticias que emiten algunos programas en este horario. No necesariamente son actrices, músicos o presentadores reconocidos, sino que se entrevista a bailarinas, reggaetoneros y hasta vaqueros.

Lamentablemente, llevo semanas sin saber nada de la ‘Gorda Matosa’ y del ‘Vaquerito’ porque los hijos de Chucky no me dejan escuchar nada.
Programas como ‘El Club de la Mañana’ y ‘Cosas de Casa’ ubican entre sus presentadores a títeres. El primer espacio pareciera utilizar una copia cubana del personaje popularizado por Pablo Mario Ansaldo, ‘Antonella’; mientras que el segundo tiene a la ‘sapita Vicky Olimpia’, similar a un ‘Yoda’ en ácidos psicotrópicos.

Independientemente de las seudonoticias que estos brinden, la información debe ser entregada de una manera clara, concisa y lo más profesional posible. Solo de esta manera podemos discernirla y computarla para formular juicios de valores.

Las constantes interrupciones, gritos y bromas sin sentido de estos personajes, no solo parecen molestar a los conductores humanos de estos espacios, sino que incitan a un constante zapping que hincha hasta el más fuerte de los pulgares. No importa a cuantas mujeres pongan al lado de estas mutaciones, debido a que convierten en irrelevante cierta información, de por sí, descartable.
La Caja

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