La decisión de nuestro Presidente de permitir que la pesca incidental y captura de tiburones, para obtener sus aletas y que sean estas comercializadas libremente en el mercado de pesca artesanal, quizás no sea totalmente mala; pero a él debe dársele a conocer el impacto ecológico que traería disminuir la población de tal especie en el medio marino.
Los tiburones forman parte de la cadena alimenticia y tienen una función de equilibrio biológico importante en el sistema natural acuático. ¿Qué sucederá cuando el equilibrio biológico del medio marino se altere por la disminución de las poblaciones de tiburones, que mantienen el control biológico?
Nuestro Presidente debe ser asesorado por científicos para que realice estudios sobre el impacto del ambiente producido por la captura a gran escala de tiburones; también las personas dedicadas a dicha pesca deben recibir educación ambiental, de manera que sus excesos en la explotación de este recurso no lleven a grandes estragos en aguas ecuatorianas.
Iván Terranova Batallas,
biólogo, Guayaquil
Si el Gobierno no para esta captura y no deroga el decreto ejecutivo 486, que él mismo lo creó, y mediante el cual aprobó la pesca de esta especie muy importante, podría llevar a esta a la extinción.
No sé en qué estaría pensando nuestro Presidente al haber creado el decreto.
¿Será que no le importa esta especie marina, o que en campaña política prometió una mejor economía a los pescadores? Abra sus ojos Presidente y corrija a la brevedad su error, ¡no se dé mala imagen!
Pido además a los “padres de la patria” que se reúnan y paren ese decreto malévolo. Si lo hacen ganarían reputación.
Dídimo García Párraga,
abogado, El Empalme