- AGO. 10, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
En el baile frívolo de las cirugías como un entretenimiento más de la tele, quizás muchos piensan que se está haciendo “propaganda” a una especialidad médica superflua. Pero eso no es así. En realidad, la cirugía plástica tiene una función social importantísima. Así lo describen médicos que han escrito a esta columna en los últimos días.
Una de esas cartas dice: “Le comento que soy cirujana plástica, una real cirujana plástica. Es decir, ósea reconstructiva y estética. Así es, pertenezco a un grupo de cirujanos plásticos que estamos tratando de resurgir y limpiar nuestra especialidad. La cirugía plástica nace a partir de la cirugía reconstructiva, esta es la esencia de nuestra especialidad que llevo con tanto honor, aunque en la actual coyuntura está siendo tan maltratada.
La cirugía plástica nos permite devolverle la sonrisa a un niño fisurado (mal conocido como labio leporino), nos permite salvarle la vida a pacientes quemados, debatiéndonos día a día dentro de una unidad de terapia intensiva, nos permite salvarle la mano a un obrero evitando la amputación para que pueda seguir trabajando, o reconstruir partes del cuerpo en aquel paciente operado por una tumoración o un cáncer”.
La doctora que nos escribe tiene toda la razón. ¿Alguien en la televisión quiere tratar seriamente el tema de las cirugías plásticas? Entonces, que hablen de esa gente común y corriente que pudo mejorar su calidad de vida gracias a esta noble especialidad médica.