- AGO. 08, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
No deja de abrumarme la frivolidad y ligereza con la que se introduce la cultura de la belleza artificial y fácil a través de la TV. Parece que muy poca gente piensa que no se trata de que “sin tetas (o sin “tuning”, como dicen ahora) no hay paraíso”, sino de que se esté construyendo una ideología social donde prima el dinero fácil, la silicona y los seres humanos desechables.
Este lunes, en ‘Cosas de casa’, se volvió a jugar con el tema, como si fuera un asunto de bromas. Se hizo la pantomima de un títere en el quirófano. Una ranita que iba a someterse a operaciones varias en cara y cuerpo. Carlos Luis Morales acudió a entrevistar en vivo al muñeco. La Nena le dio consejos con toda la experticia de quien ha pasado por el mismo trance. Y ¿qué sucede? Aparecen una manos de un supuesto cirujano con un cuchillo de pan y el títere termina muerto ante las risas de los presentadores.
Así nomás. Todo es juego, aunque los animadores comentan en un momento dado que “operación es operación”. Es decir, reconocen que alguna gravedad reviste la intervención supuestamente más ligera...
Hace pocos días Nelsa Curbelo explicaba en este mismo Diario que series como ‘Pandillas: guerra y paz’ incrementaron el número de chicos en esos grupos porque pensaban que era “cool” (el término es mío) y que jamás les iba a pasar lo que a los protagonistas. Temía la columnista que ‘Sin tetas no hay paraíso’ generara lo mismo. Y parece que exactamente eso es lo que sucedió.