Luego de su segunda clasificación consecutiva para una Copa Mundial de la FIFA a fines de 2005 y su buena actuación en Alemania 2006, donde alcanzó los octavos de final, Ecuador llegó a Venezuela para disputar la Copa América soñando con hacer un gran torneo. En su lugar, en cambio, el Tricolor sufrió un duro tropiezo: tres partidos jugados, tres derrotas y una dolorosa eliminación en la primera fase.
Ahora, apenas un mes después de aquella caída con Brasil que selló su suerte en tierra venezolana, aquel desalentador panorama parece haber dado lugar a un renovado optimismo. ¿La razón? La histórica medalla dorada lograda por su selección en los Juegos Panamericanos disputados en Río de Janeiro, Brasil.
Es verdad que el certamen celebrado en suelo carioca era para equipos Sub-20, con hasta dos mayores permitidos, y que las grandes potencias, caso el mismo Brasil, Argentina, Colombia o México, concurrieron con selecciones Sub-17. Pero aún así, Ecuador logró la presea de oro con un plantel integrado por la mayoría de jugadores menores de 18 años, a los que se sumaron el delantero Edmundo Zura (24 años) y el arquero Máximo Banguera (21).
"Después de haber tenido una derrota como en la Copa América, lo de los Panamericanos fue un alivio para el fútbol ecuatoriano, no lo vamos a negar", reconoció el colombiano Luis Fernando Suárez, entrenador de la selección mayor. "La presión existía, reconozco, luego de no haber obtenido los resultados pensados en Venezuela. Por eso el mérito de los jugadores y del cuerpo técnico es doble", agregó Suárez.
Maracanazo incluido
Al frente del campeón estuvo Sixto Vizuete, cuyo contrato con los juveniles vencía a fines de julio: ya le fue renovado para que le de forma a la futura Sub-20. "La clave del éxito ha sido la fortaleza de mi equipo y que mis jugadores han formado un bloque en todo momento", aseguró el flamante entrenador campeón luego de su victoria 2-1 ante Jamaica en la final.
Ecuador logró su pase a semifinales al terminar primero en el Grupo A, donde empató con Costa Rica (1-1) en el debut y luego derrotó a Honduras (3-2). El gran gusto se lo dio en la jornada final de la zona, al vencer a Brasil por 4-2 y dejarlo afuera de la pelea por la medalla en el mismísimo estadio Maracaná. "Ese día, los chicos dieron muestras de un valor y una entereza enormes. Allí sentí que el oro podía ser nuestro", comentó Vizuete.
Luego de su Maracanazo, Ecuador superó apretadamente a Bolivia en semifinales (1-0) antes de vérselas con Jamaica por la presea de oro. Los caribeños no habían recibido goles y, gracias a su mayor envergadura física (la mayoría eran Sub-20), aparecían como los candidatos al título. Sin embargo, y a pesar de encontrarse en desventaja desde el arranque, los chicos ecuatorianos lograron dar vuelta la historia en los diez minutos finales con goles de Jefferson Montero y Zura, su capitán.
Zura fue, justamente, el jugador más destacado de Ecuador a lo largo de los Juegos. Nacido el 1º de enero de 1983, el delantero del Imbabura de su país demostró en Brasil las condiciones que ya lo hicieron debutar en la selección mayor: excelente cabezazo, potente remate de media distancia y frialdad para definir. "Yo soñé un día que iba a ser campeón de algo en Brasil, se lo dije a los chicos al incorporarme al equipo y ellos se reían de mí, pero afortunadamente el sueño se ha cumplido", confesó Zura, quien quedó afuera del plantel que jugó la Copa América por lesión.
Para finalizar y darle real dimensión de cómo fue tomado el logro en suelo ecuatoriano, nada mejor que repasar los diarios del día después. "Una Tri joven y audaz hizo historia en Brasil", encabezó el matutino El Comercio. Luego agregó: "Una selección por la que nadie apostaba antes de los Panamericanos logró el primer título oficial en la historia del balompié nacional". El diario Hoy, por su parte, fue más allá: "La 'medalha mais linda' de Río se la llevó Ecuador".