Duelo. En su primer Clásico del Astillero, el Gato argentino le ganó el duelo al Cuqui, que no pudo vencer al arquero canario.
Carlos Alberto Juárez había prometido una camiseta ‘sorpresa’ en el Clásico. Una con un mensaje alusivo a un gol o una victoria azul que nunca se dieron ayer en el estadio Capwell.
El Cuqui no pudo mostrar su frase triunfal por la actuación destacada del arquero amarillo, Gastón Sessa.
De antemano el duelo estaba dado: el portero estrella de Barcelona ante el artillero histórico de Emelec.
Desde el primer minuto, Juárez fue a buscar a su rival. Intentó primero con sus llegadas al centro del área, también con sus potentes y elevados cabezazos, pero Sessa tuvo sus reflejos afinados.
En el primer tiempo el duelo no pasó de un encuentro entre un calmado meta y un incisivo delantero.
Pero en el segundo tiempo, las exigencias y condiciones típicas de un Clásico del Astillero hicieron que Sessa y Juárez se enciendan más como protagonistas.
Pero en el duelo y en el juego de la tensión, Sessa salió avante con sus mañas. Juárez en cambio terminó perturbado en la mitad de la cancha y con la mirada clavada en el césped por la derrota.
Palabreo
Ya en la segunda fracción, ambos jugadores se lanzaron esas frases y palabras que sirven para hacer perder la paciencia el uno al otro.
Sessa también exageró sus caídas para quemar tiempo, mientras Juárez le exigía al árbitro la sanción con amarilla. “Vamos, ¡levántate!”, increpaba Juárez a Sessa, cuando este quedó clavado unos segundos ante su arco. Al final, el Cuqui se fue fastidiado; Sessa, satisfecho.
Cifras
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Clásicos. Juárez jugó ayer su trigésimo segundo Clásico, donde suma 6 goles.