Jueves 02 de agosto del 2007 Cartas al Director

Clamor de usuarios V

A diario camino por el bulevar Nueve de Octubre desde la calle Tungurahua hasta la calle Los Ríos, en la mañana para ir a mi trabajo y en la tarde, de regreso. Todos los días, y no exagero, veo carros que cruzan con el semáforo en rojo; algunos incluso, aceleran y pitan para advertir a quienes ya tienen el semáforo en verde, que ellos van a pasar en luz roja.

Casi todo el tiempo hay vigilantes en esas calles, pero ellos miran indiferentes cómo los conductores de vehículos irrespetan las leyes. Asimismo, todos los días que conduzco mi carro, soy testigo de infracciones leves y graves de tránsito, y muchas veces estas son cometidas frente a los vigilantes. En tres ocasiones les reclamé a vigilantes por no llamar la atención a los infractores, y me contestaron: uno, muy groseramente, que no tenía tiempo; otro, lo mismo; otro, que andaba en moto y bien hubiera podido alcanzar al infractor, se encogió de hombros.

No quiero solo criticar la actitud de los vigilantes y conductores, sino tratar de aportar con estas ideas para ayudar a este problema insostenible: si los vigilantes dirigen el tránsito donde ya hay semáforos, esa labor lejos de ayudar pone en riesgo la vida de los personas y la integridad de los vehículos; en lugar de hacer eso, podrían ubicarse unos metros más allá del cruce de la calle para detener y multar a todos los infractores; donde hay semáforos no son necesarios los vigilantes para dirigir el tránsito, sino para controlar que los conductores los respeten.

Otra idea es que a los reincidentes de infracciones de tránsito se los obligue a realizar servicios a la comunidad, como conducir por la ciudad un determinado tiempo llevando consigo a un vigilante de tránsito, para que él vea que el infractor está conduciendo con respeto a las normas, y  para darle la oportunidad al vigilante de sorprender a otros infractores en las calles sin que esto le cueste en recursos de movilización a la CTG.

José Durán Mackliff,
Guayaquil

Debe hacerse un estudio del tránsito en el sector  de la terminal terrestre de Guayaquil. Los transportes interprovinciales que llegan del norte, cruzan la avenida Jaime Roldós hacia la terminal, y los carros de la Metrovía que vienen y van al sur, cruzan  también esa vía al otro lado de dicha terminal.

Es necesario construir intercambiadores vehiculares y pasos peatonales aprovechando los terrenos desocupados que existen, para lo cual habrá que expropiarlos a sus propietarios.

Gilberto Ramos Lozano
ingeniero industrial, Guayaquil

Cartas al Director

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