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Samari spa: descanso, magia y antigüedad
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Vista de la cabaña central.
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Texto: Alexis Gómez

Aunque su nombre incluye el término ‘spa’, bien podría confundirse con una hostería, anticuario, jardín botánico, galería o una casa del año 1800. Depende de la óptica con que se mire y del gusto del huésped. Samari brinda escenarios mágicos en Baños.

Es el perro más raro del mundo. A unas dos cuadras del ingreso  a  Baños de Agua Santa, el ‘mejor amigo del hombre’ tiene pico, dos patas, un plumaje de colores y cuando mueve la cola –si le da la gana– la abre, mostrando sus plumas multicolores que nos dejan anonadados. Es la mascota oficial y, aunque no es perro, se comporta como que lo fuera. Samari es el nombre de un singular pavo real, que se pavonea por toda la hostería, especialmente por entre las patas de un piano de cola, situado en medio del césped.

Así nos recibe Samari Spa, junto a su graciosa mascota, bautizada con  el mismo nombre. Un sitio que invita a muchas cosas:  relajarse, reflexionar,  dormir por hoooras,  aventurar por largos senderos cercanos al Tungurahua e incluso a retroceder en el tiempo. Respirar aires de siglos pasados, donde será normal tropezar con la ‘singer manufacturing’ de hace cien años, trompetas, cintas de máquina, planchas de carbón, ollas de barro, vitrales, esculturas, vitrolas, pianos de cola, rocola de burbuja y más antigüedades de colección.

Ubicado en la zona de Santa Ana (a cinco cuadras de la entrada de Baños), es un  resort de cuatro hectáreas al pie de la calle principal, con una construcción de piedra y restos de una vieja capilla jesuita, dando la bienvenida.    

Huevitos felices
El lugar guarda una arquitectura colonial, contrastante con feng shui, gran presencia de piedras talladas, madera de eucalipto, vitrales, hierro forjado, peculiares lámparas, candelabros. No hubo arquitectos que trabajaran en su diseño, fue solo la realización de un sueño. El sueño  que José Gallegos tenía de niño. “Desde chico mi pasatiempo fue coleccionar antigüedades. Deseaba construir un sitio adornado por  tiempos antiguos, con mucho arte y naturaleza alrededor”, cuenta Gallegos, propietario de Samari, quien plasmó su pasatiempo en cada rincón de la hostería.

Diego Bastidas, vestido de edecán presidencial de 1860 antes del liberalismo, es el gentil botones que nos atiende, pero a veces permanece parado junto a la recepción con ceremoniosidad, como digno representante de su papel a interpretar. Un olo a flores se concentra cerca del lobby, mientras cientos de pétalos de los jardines (más de 600 orquídeas) caen por el fuerte viento. Un huerto  bien nutrido despide la esencia del eucalipto, ingrediente utilizado en  tratamientos del spa. Piscina temperada, sauna, terapias alternativas, faciales, baño turco y de cajón e hidromasaje, borrarán por completo cualquier estrés, además del rico masaje que lo dejará como nuevo.

Bosques de pino, huertos orgánicos, zonas de descanso deleitan al visitante. En Samari gran parte de los ingredientes de la comida son producidos por ellos, a fin de lograr un bienestar completo. Los ‘huevitos felices’ son verdaderas fuentes de vitamina y, según Patrick Oswald, el suizo administrador, es porque “crían a las gallinas con mucho amor”.

Invitan a...
... Dormir por horas. Pues las habitaciones funcionan como anclas para quienes deseen perderse del mundo exterior. Suaves camas elaboradas con doble plumón de ganso acomodan la cabeza y ¡adiós! directo al sueño.  Para calentarse una chimenea entre ollas de barro que sirven de rústicas macetas, mientras observa el río Pastaza rodeado de montañas.

Los más activos querrán salir a recorrer sus amplios senderos o tomar algún tour de turismo de aventura, montar a caballo, hacer canyoning (descenso de cascadas),  rafting o puenting (saltar de puentes), paseos que el resort también ofrece. Quizás no regresen descansados a la ciudad, pero sí que volverán más vivos que nunca, de tanta adrenalina.

La vía a Baños está en  buen estado y el Samari quiere hacer fiel honor a su nombre, que significa ‘descanso’ en quichua.

Samari Spa, Baños, Tungurahua. Telf. (3)274-1855.
www.samarispa.com


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