- JUL. 29, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
‘A todo dar’ es un mundo estético, como ya dije. No solo es una frase, unas bailarinas semivestidas (¿o desvestidas?), unos concursos para ganar 10 o 60 dólares, ‘A todo dar’ engloba lo que es la mayor propuesta estética de TC para el público de la tarde.
Allí se extienden telenovelas como ‘Arrasando con el amor’ y caricaturas como ‘Monomán y Cuyuyui’, que sin ninguna exageración pueden ser consideradas las peores producciones de televisión ecuatoriana de los últimos diez años. Si no las ha visto, imagine la cosa peor hecha que ha observado por TV y multiplíquela por diez.
¿Exagero? Lo describo. En ‘Monomán y Cuyuyui’ (con el auspicio de Nestlé), aparece una especie de... cuy que le propone a un mono que lo acompañe en la guitarra. Cantan unas canciones delante de una zorra. Ella les dice que las rocoleras son anticuadas. El Monomán canta reggaetón, ella se une, aparece un gorila gigantesco (el novio de la zorra) que les saca la madre a Monomán y Cuyuyui.
La telenovela es peor aún: un borracho que canta en el peor de los estereotipos Sigo siendo el rey, una mala que trata de seducir a un ingenuo argentino en un baño, un millonario ingenuo que se va a casar con la seductora... En fin, en esta producción todo (y léase todo): guión, actuaciones, concepto, montaje son tan precarios que parecen ser elaborados para retrasados mentales. ¿Nos merecemos algo así?