En este mes de Guayaquil vale la pena que los guayaquileños nacidos en esta bella tierra, o que han sido adoptados por vivir por años aquí, contribuyendo al engrandecimiento de la urbe, reconozcamos a los que se dedican a fastidiar a la ciudad y sus habitantes con sus malas acciones y comentarios.
Su “Majestad” se ha dedicado a sembrar la cizaña en esta ciudad, pero quizás sea la envidia que siente de que no tiene ese reconocimiento en su ciudad; aquí no se siente “narciso”. Es la envidia al saber que como guayaquileño (aunque lleva tiempo viviendo fuera de esta urbe) no ha movido un dedo por el engrandecimiento de esta. Y como no pudo con todo su capricho hacer pasar a los buses interprovinciales por el puente de la Unidad Nacional, puso una demanda ante el Tribunal Constitucional por la supuesta inconstitucionalidad en la conformación de la Comisión de Tránsito del Guayas.
Si su “Majestad” nunca ha pasado por la avenida Benjamín Rosales en “horas pico”, le cuento cómo es la cosa: entre 07:00 y 09:00, 12:30 a 14:00 y 17:00 a 19:00, el tráfico del centro al norte en esa vía se congestiona. Si sumamos los miles de carros, los buses de Durán, la Metrovía y las unidades interprovinciales, no da abasto; eso lo sabemos los que transitamos por ahí.
Nos quiere enviar a los usuarios particulares que circulamos por ahí a otras vías; la otra es la avenida de las Américas que está más congestionada por todas las líneas de buses.
Los que vivimos en el norte no tenemos más ruta desde el centro que la avenida de las Américas y la avenida Benjamín Rosales; entonces, ¿por dónde circulamos?, no poseemos más vías para ir al norte, sobre todo los que viven en Sauces, Guayacanes o, en mi caso, en Samanes. ¿O será que su “Majestad” me va a decir que soy un coloradito pelucón por vivir en el norte?
José Xavier Bohórquez Gilces,
ingeniero comercial, Guayaquil
Una publicación de periódico cuestionaba por qué el Presidente de la República crea conflictos con la provincia del Guayas y la ciudad de Guayaquil, impulsando un proyecto de provincialización en el que declaró públicamente que no cree; intentando que buses interprovinciales congestionen puentes y vías de la urbe; negando el pedido del Alcalde de Guayaquil de asumir competencia de su puerto.
Actitud conflictiva que no se entiende, dado que el Mandatario ha captado en primera instancia la Presidencia de la República; posteriormente el Tribunal Supremo Electoral, el Congreso Nacional, el Tribunal Constitucional, la Junta Bancaria; ha creado algunos ministerios y secretarías y parecería con un amplio apoyo popular para lograr una mayoría cómoda en la Asamblea Constituyente que le asegure la elaboración de un marco para la creación de un Estado a la medida.
La creación de la provincia 23, al menos quedó archivada en el Congreso, ante la valerosa actitud de protesta asumida por habitantes de Guayas. Los reclamos de los habitantes de la península de Santa Elena y sobre los que se basaron los que propugnaban la provincialización, iban básicamente hacia alcantarillado, de lo cual deben responder los alcaldes que propulsaban cercenar el territorio, ya que a ellos les competía cumplir con esto, sin necesidad de crear ninguna provincia.
En lo relacionado con el ingreso de unidades interprovinciales a través del Puente Alterno Norte (PAN) Carlos Pérez Perasso, se alegó que los pasajeros se verían obligados a soportar un viaje excesivamente largo, al tener que desviarse hacia el PAN. Periodistas que han hecho los dos recorridos informaron que la diferencia es solo de 20 minutos; si a los transportistas les toma más tiempo es debido a los múltiples paraderos prohibidos que hacen para recoger y dejar pasajeros.
Ante la posición firme de Guayaquil, los transportistas decidieron quedarse en Durán, perjudicando únicamente a los viajeros. Tocaría ahora al Presidente, en su afán de defender a los pobres no pelucones, verificar si los pasajeros que se quedaron en Durán pagaron por ser llevados a Guayaquil, y si les reembolsaron el monto correspondiente al trayecto no realizado. Tocaría también que disponga al Consejo Nacional de Tránsito que compruebe el cumplimiento de los transportistas sobre dejar y recoger pasajeros en medio camino; y al Servicio de Rentas Internas verificar cuánto de los pasajes que se cobra es facturado. Tampoco se ha considerado al intentar imponer a la CTG una resolución sobre esto que el CNT que en el literal r, del artículo 23 de la Ley de Tránsito y Transporte Terrestre exceptúa a la CTG de la supervisión del Consejo.
En resumen, se dice querer favorecer al pueblo pobre en desmedro de los más pudientes, cuando lo hechos han demostrado que de la provincialización de Santa Elena se benefician funcionarios públicos ineficientes; de la entrada de buses a Guayaquil por el PAN se benefician los propietarios de las unidades; y al asumir la competencia del puerto el Municipio de Guayaquil el país no pierde ingresos.
María Elvira Malo Cordero,
abogada, Guayaquil