- JUL. 24, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
La situación actual se parece mucho a estar atrapados en una espiral ascendente de conflicto. Por un lado el Gobierno emite una modificación reglamentaria totalmente restrictiva de la libertad de prensa y en el otro lado la radio y la televisión desconocen disposiciones legales. Y el régimen vuelve a responder amenazante.
En la desorientación, es bueno recurrir a la brújula, que en el periodismo se llama código de ética. Hay dos especialmente interesantes. Uno es el Código de Conducta de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), que proclama con nitidez: “En el marco del derecho vigente en cada país, el periodista solo aceptará, en materia profesional, la jurisdicción de sus iguales, excluyendo cualquier injerencia gubernamental o de otro tipo”. Con lo cual, está claro que el Gobierno se equivoca de cabo a rabo, al tratar de proclamarse como juez del periodismo.
En el otro lado, en el Código de Ética de los Periodistas de Investigación, consta: “La investigación periodística respetará la vida privada de las personas. Constituyen aspectos de la vida privada el hogar doméstico, el vehículo personal, las reuniones, conversaciones y comunicaciones privadas. La intrusión forzada o clandestina en dichas áreas, y/o su difusión periodística, violan el derecho a la intimidad o vida privada de las personas, sea que se irrumpa físicamente en tales recintos; o que se empleen medios técnicos para observar, escuchar, fotografiar, grabar o captar de cualquier manera palabras o imágenes que están protegidas por el derecho a la vida privada”.